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GUADALAJARA, Jal., 12 de enero de 2024.- Prácticamente cuatro de cada 100 personas en el mundo (3.8 por ciento) padecen depresión en algún momento de su vida, incrementando la posibilidad de riesgo a mayor edad, de acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud.
En México la tasa es 4 veces mayor, es decir, el 16.5 por ciento de los mayores de 20 años presentan síntomas depresivos. De ahí que el 13 de enero se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión.
Los cambios en el apetito o en el peso, sin haberlos planificado; dolor de cabeza, calambres o problemas digestivos sin alguna causa física aparente o que no se alivien sin un tratamiento; intentos de suicidio o pensamiento sobre la muerte o el suicidio, son algunas de las señales de que una persona está padeciendo depresión.
“No existe una prueba de laboratorio que pueda diagnosticar la depresión, para ello se debe realizar una evaluación psicológica y así poder dar las indicaciones pertinentes”, dijo Dulce Pérez, psicóloga clínica, especialista en jóvenes con más de 15 años de experiencia en la materia.
Los trastornos afectivos constituyen un grupo de enfermedades caracterizados por la sintomatología afectiva básica y común. A todos ellos (tristeza, decaimiento, desilusión, incapacidad para el disfrute, etcétera) se pueden diferenciarse por la duración, gravedad y evolución. Comúnmente se habla de depresión como un término general para designar a cualquiera de estos trastornos, pero desde un punto de vista psiquiátrico, hay que matizar y diferenciar cada uno de ellos, añadió la profesional de la salud mental.
Existen tres tipos de depresión:
La subclínica, que es aquella que puede pasar prácticamente inadvertida, porque no se detecta la presencia de ánimo deprimido, ni la incapacidad para disfrutar de las cosas, y sí otros síntomas de los descritos (pesimismo, ansiedad, irritabilidad, apatía, embotamiento afectivo, pérdida de apetito, disminución de peso, alteraciones del sueño, etc.
La enmascarada o somatizada, que sus síntomas afectivos o emocionales, no se expresan espontáneamente, incluso al preguntar por ellos pueden ser negados. En este caso predominan los síntomas somáticos o corporales: dolores inespecíficos, alteraciones gastrointestinales (sequedad de boca, estreñimiento-diarrea, úlcera gástrica etc.), respiratorias (sensación de ahogo, dificultad respiratoria…), neurológicas y sensoriales (mareo, cefalea, vértigo, temblores), genitourinarios (molestias al orinar, ausencia de la menstruación, impotencia, etc.).
Con síntomas psicóticos, la cual junto a los malestares del episodio depresivo están presentes ideas delirantes o alucinaciones. Las ideas delirantes están en consonancia con el estado de ánimo e incluyen temas de pecado, culpa, ruina o catástrofes inminentes. Esta forma de depresión es especialmente complicada por el contenido de las ideas delirantes. Ante su sospecha debe consultar con un médico de forma inmediata.
TRATAMIENTO
Las depresiones leves-añade la psicóloga- pueden ser tratadas con psicoterapia, mientras que las depresiones más graves es preferible tratarlas con medicación o con un tratamiento combinado (psicoterapia y medicación). “Las depresiones leves pueden tratarse con psicoterapia, mientras que las graves pueden ser mejor que reciban medicación”, expresa.
Aunque suena a cliché, la mejor manera de combatir la depresión es realizando ejercicio físico, por lo que se recomienda una caminata intensa de 15 a 30 minutos todos los días. “Recuerda, mente sana en cuerpo sano”.
También, se recomienda comer alimentos saludables y beber mucha agua. Algunas personas con depresión no tienen mucho apetito. Exprésate, no te centres en los problemas y pon atención a las cosas positivas.