Vivienda, empleo y paz, ejes del Segundo Informe de Omar Cervantes
GUADALAJARA, Jal., 3 de febrero de 2026.- En un estado marcado por la ausencia de miles de personas, colectivos de búsqueda y familiares de personas desaparecidas se reunieron con autoridades estatales para revisar avances, pendientes y compromisos en la atención integral de esta crisis humanitaria que sigue abierta en Jalisco.
A la mesa de trabajo acudieron 18 colectivos y seis buscadores independientes del Área Metropolitana de Guadalajara y del interior del estado, así como representantes de la academia y diversas dependencias estatales. Para las familias, el encuentro significó un espacio para insistir en la urgencia de mantener las búsquedas, mejorar la identificación forense y garantizar apoyos reales para quienes viven la desaparición de un ser querido.
Uno de los datos relevantes expuestos por el propio gobernador, Pablo Lemus, fue el incremento presupuestal destinado a la búsqueda y atención de personas desaparecidas. Para 2026, los recursos pasarán de 726 millones de pesos a dos mil 263 millones, un aumento de 211.6 por ciento respecto a 2025. Colectivos señalaron que el reto no es solo contar con más recursos, sino que estos se traduzcan en búsquedas efectivas, identificación de personas y acompañamiento digno a las familias.
Durante la reunión se expusieron también los avances en materia forense. El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses informó sobre el fortalecimiento de su equipamiento y parque vehicular, con una inversión superior a 82 millones de pesos, con el objetivo de mejorar los trabajos periciales y los procesos de identificación humana, una de las principales exigencias de las familias.
Las voces de los colectivos marcaron el tono del encuentro. María de Jesús Ávalos, del colectivo Sendas de Justicia por Amor a Encarnación de Díaz, reconoció que hay cambios respecto a años anteriores, cuando —dijo— eran ignorados. “Ahora sí nos contestan el teléfono, ahora vemos qué se está haciendo. Son pasos importantes”, expresó.
En el mismo sentido, Héctor Flores, del colectivo Luz de Esperanza, señaló que las familias perciben avances, aunque subrayó que la búsqueda no puede detenerse.
Además de las labores de búsqueda e identificación, se plantearon apoyos sociales y económicos para las familias de personas desaparecidas, en particular para mujeres que sostienen hogares marcados por la ausencia, así como programas de acompañamiento psicológico, legal y comunitario.
Las familias insistieron en que la desaparición no es solo una estadística, sino una herida abierta que atraviesa a comunidades enteras. Por ello, subrayaron que cualquier estrategia debe construirse con ellas y no sin ellas, y que el verdadero indicador de éxito será encontrar a las personas y devolverles nombre y dignidad.
El encuentro cerró con el compromiso de mantener estas mesas de trabajo y de continuar las búsquedas en todo el estado, en un contexto donde, para las víctimas, la urgencia no se mide en presupuestos ni en discursos, sino en resultados.




