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GUADALAJARA, Jal., 1 de febrero de 2026.- El Arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles Ortega, recordó que la celebración del Día de la Candelaria tiene un origen religioso ligado a la presentación de Jesús en el templo, y no a la tradición de comer tamales, que surgió después por costumbre popular.
“Está muy relacionada con los tamales, herencia de las roscas y eso. Pero bueno, no tiene nada que ver con la fiesta religiosa. Nos recuerda la fiesta religiosa, el rito judío de que los papás y mamás presentaran a sus hijos al templo y se los consagraran a Dios”, señaló tras la misa de mediodía en la Catedral de Guadalajara.
El cardenal recordó que la Iglesia conmemora la presentación del Niño Jesús en el templo y la ofrenda que, según la tradición, hicieron María y José. “La ofrenda de los pobres era dos palomas, dos pichones, y ellos llevaron eso. Y sucedió la profecía del anciano Simeón, que tomó al niño en sus brazos y dijo: ‘Ahora sí, Señor, puedes dejar a tu siervo morir en paz… luz para iluminar a todos los hombres’”, explicó.
Sobre el origen de los tamales, Robles Ortega detalló que la costumbre se relaciona con el cierre del tiempo de Navidad, como se concebía antes en la liturgia. “Como estaba antes ligada a la Navidad, lo que sucedía en la Navidad, por ejemplo la rosca y encontrar el niño en la rosca, se comprometían a que en este final del tiempo de Navidad se ofrecía para convivir la familia… en torno a un bocado, que eran los tamales”, dijo.
Añadió que, aunque la reforma litúrgica ya no considera esta fecha dentro del tiempo navideño, la tradición popular se mantiene como un espacio de convivencia familiar y social.




