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GUADALAJARA, Jal., 11 de enero de 2026.- Estudiantes de educación básica en Jalisco identifican el acoso escolar y las condiciones inadecuadas de sus planteles como los aspectos que más afectan su experiencia en la escuela, de acuerdo con resultados de diagnósticos realizados por Mexicanos Primero Jalisco en seis escuelas de San Juan de los Lagos, Zapopan y Arandas, principalmente en contextos rurales.
El levantamiento recogió la voz de 276 niñas, niños y adolescentes de preescolar, primaria y secundaria. Las y los alumnos señalaron que lo que más disfrutan es convivir con compañeros y maestros, jugar, aprovechar el patio y el recreo; sin embargo, también expresaron que las peleas, apodos, empujones e insultos siguen presentes como formas de violencia cotidiana.
A esto se suman carencias en infraestructura: falta de sombra, lodo en accesos y patios, basura, baños sucios, juegos en mal estado o inexistentes, iluminación insuficiente en algunos casos y necesidad de canchas, mobiliario y más salones. Entre las prioridades de mejora que mencionaron están contar con materiales de educación física, espacios dignos y condiciones seguras que favorezcan el aprendizaje.
Los testimonios directos ilustran el escenario: “No me gusta que me peguen ni que me jalen el pelo. No me gusta que haya lodo”, dijo una estudiante de Arandas; mientras otro alumno pidió simplemente “no pelearse” y respetar a los docentes.
Para Mexicanos Primero Jalisco, los resultados confirman la necesidad de escuchar a las y los estudiantes y de impulsar acciones coordinadas entre autoridades educativas, comunidades escolares y familias para atender tanto la convivencia como las condiciones físicas de las escuelas. La organización subraya que entornos seguros, limpios y libres de violencia favorecen la permanencia escolar y el aprendizaje, particularmente en zonas rurales.
Los diagnósticos forman parte del programa Mi Escuela Primero, iniciativa que busca identificar necesidades junto con la comunidad escolar y promover mejoras que aseguren que niñas, niños y adolescentes puedan estar, aprender y participar en espacios educativos dignos.
Los hallazgos ofrecen pistas prácticas para autoridades y comunidades: atender el acoso escolar, fortalecer estrategias de convivencia, mejorar infraestructura básica y garantizar condiciones mínimas de dignidad puede marcar diferencia en la experiencia educativa y bienestar de miles de estudiantes.




