El Listón Amarillo
Los brincaron y la inversión federal va para el agua
Cuando la política deja los colores partidistas de lado, las cosas fluyen. El reciente encuentro y acuerdo de inversión conjunta entre el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, representa un punto de inflexión importante en la dinámica política y presupuestaria del Estado, especialmente por la exclusión explícita de intermediarios como los diputados federales de la entidad.
Sin duda, en esta ocasión quedó claro que los diputados federales jalan más por un color partidista que por el bienestar de la ciudadanía que les dio el voto; cuando se trata de dar soluciones, les cuesta mucho dejar de lado sus ideologías o solo tratan de sacar raja política.
En el caso de Jalisco, y ante una seria crisis con el agua potable, el mandatario Pablo Lemus tenía la desventaja de ver congeladas las prioridades de su estado, ya que en la Cámara de Diputados hay una amplia mayoría de Morena. Por lo tanto, tuvo que evadirlos y negociar de manera directa con la presidenta, Claudia Sheinbaum, agilizando así la toma de decisiones presupuestales y evitando que los recursos queden atrapados en las pugnas partidistas legislativas.
El acuerdo de una inversión con montos similares entre Federación y Estado ofrece certidumbre a la ciudadanía sobre el manejo de los recursos estratégicos en el Área Metropolitana de Guadalajara, y es que ambas partes están obligadas a validar la viabilidad técnica de los proyectos hídricos, como el sistema de la Presa El Zapotillo y los acueductos pendientes.
Así que, lo que deja un buen sabor de boca por el convenio sin importar partidos políticos, deja un mal sabor con la función constitucional de los diputados federales, pues no fueron ellos quienes lograron tal inversión para el Estado, aun cuando su función es representar a sus distritos y negociar el Presupuesto de Egresos de la Federación.
En conclusión, el acuerdo entre Presidenta y Gobernador es una muestra de madurez institucional y realismo político para resolver crisis urgentes como el desabasto de agua. Sin embargo, establece un precedente complejo para la división de poderes, puesto que sustituye la negociación democrática plural en el Poder Legislativo por una diplomacia ejecutiva bilateral.
Esperamos que, aún cuando los brincó el gobernador de Jalisco, no les afecte el ego a algunos diputados y no genere fricciones o trabas burocráticas al momento de la votación del presupuesto definitivo.




