Tortas para los tragones
Aunque el sarampión es una enfermedad vieja de siglos pasados, actualmente la tenemos de regreso y a nivel nacional Jalisco es de los Estados con más casos, es la entidad número uno con mil 529 acumulados en lo que va del año, para poner en perspectiva, Chiapas registra 250; Ciudad de México 184; Sinaloa 144, por el contrario, hay entidades con muy pocos casos como Nuevo León solo 12 o Guanajuato lleva apenas uno confirmado.
De ahí que en Jalisco existe la preocupación de vacunar a la mayor cantidad de población para controlar los contagios con la presión de que el estado es sede mundialista y la mayoría de los casos se concentran en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
En ese contexto, actualmente vivimos un momento algo parecido al de la pandemia con el Covid 19, por fortuna estamos muy lejos de esa situación, pero en cuanto al regreso del uso de cubrebocas obligatorio por lo menos en las escuelas y en la resistencia a vacunarse por una parte de la población, aunque no percibo como tal un movimiento antivacunas como le llaman, de hecho responde más a la falta de información de ubicación y horarios para vacunarse o por falta de tiempo, ya que en algunas módulos en ZMG se registran filas largas.
Sin embargo, se ha avanzado de manera satisfactoria, un millón 506 mil 535 vacunas han aplicado la Secretaría de Salud Jalisco al momento, la meta es 2 millones de dosis.
Para emergencias como esta, la instalación de macro módulos como el instalado en el auditorio Benito Juárez o en el CUCEI en la pandemia, Drive Thru y módulos nocturnos como lo hacen en la central de abasto en la Ciudad de México, sería la mejor estrategia para alcanzar a vacunar a más personas.
Acercar las vacunas en mayor espacio y tiempo es necesario, a diferencia del coronavirus, el sarampión aunque es seis veces más contagioso que el Covid, es por demás una enfermedad conocida y sus vacunas también, hace 5 años aproximadamente, en diciembre del 2020, llegaban a México las primeras vacunas contra el coronavirus, al ser una enfermedad completamente nueva y de tratamiento en exploración e investigaciones en curso, el rechazo a las vacunas contra este virus fue de una buena parte de la población.
En un estudio llamado ¿Por qué las personas no se vacunaron contra Covid 19? realizado por la UNAM Universidad Nacional Autónoma de México y publicado a inicios del año pasado, realizado mediante una encuesta telefónica a nivel nacional que abarcó los 32 Estados de México, de 3, 126 adultos, 68 por ciento reportó la vacunación completa, 21 por ciento solo la primera dosis y 11 por ciento no fue vacunado.
Del 11 por ciento que indicó no haberse vacunado, las razones se dividieron en dos grupos: 63 por ciento por barreras externas y 37 por ciento por barreras internas. Las primeras incluyeron la disponibilidad limitada de la vacuna y factores tales como no poder asistir a una cita o no tener información sobre la vacunación, las barreras internas, por su parte, fueron considerar la vacuna como perjudicial o ineficaz y no estar interesado.
Otro factor es la falta de vacunación en el sexenio pasado, repercute en lo que vivimos ahora, un informe de la Organización Mundial de la Salud y Unicef indica que, en 2024, 341 mil niñas y niños en México no recibieron ninguna vacuna.
La cancelación de las Semanas Nacionales de Vacunación y la fragmentación de los esquemas debilitaron la protección colectiva, qué decir cuando Andrés Manuel López Obrador en una mañanera en el 2020 mostró unas estampitas religiosas como escudo protector contra el coronavirus.
Por fortuna en este sexenio las decisiones que se toman son más serias y responsables.




