Una presidenta científica, una ciencia para México
Si pasas tiempo en TikTok, Instagram o X, seguramente has escuchado la expresión "farmear aura". La frase viene del lenguaje de los videojuegos, donde farmearsignifica acumular recursos de manera constante. Por su parte tradicionalmente se conoce al aura como el halo energético que tienen los seres vivos o en algunos casos, una manifestación del alma. Incluso en imágenes religiosas de los santos, se suelen representar con el aura como una emanación de su beatitud. Sin embargo, en las redes sociales, "farmear aura" significa acumular prestigio, admiración, respeto o una imagen personal atractiva ante los demás.
Alguien "farmea aura" cuando publica fotos elegantes, responde con seguridad, proyecta una personalidad interesante o realiza acciones que aumentan su reputación digital. Pero surge una pregunta filosófica interesante: ¿qué es realmente el aura? ¿Es algo real o solo una apariencia?
Para responder, imaginemos que Aristóteles y Tomás de Aquino abren una cuenta de TikTok y analizan este fenómeno.
¿Qué es el aura desde la filosofía?
En el lenguaje actual, el aura no es una energía mística, sino la impresión que una persona produce en los demás. Es una mezcla de presencia, carisma, reputación e influencia.
Cuando alguien dice:
"Ese tipo tiene mucha aura", normalmente quiere decir que inspira admiración o atención.
Sin embargo, para Aristóteles habría que distinguir entre lo que la persona es realmente y lo que simplemente parece ser.
Pero analicemos el concepto “farmear el aura” a través de las 10 categorías aristotélicas (substancia más nueve accidentes) como son sustancia, cantidad, cualidad, acción, pasión, tiempo, hábito y lugar, situación y relación.
1. La sustancia.
¿quién eres realmente? La sustancia es aquello que una cosa es en sí misma.
Aplicado al fenómeno de farmear aura, Aristóteles preguntaría:
"¿Eres realmente admirable o solamente pareces admirable?"
Un joven puede subir fotografías junto a autos de lujo, en restaurantes elegantes o viajando constantemente. Sin embargo, esas imágenes no constituyen su verdadera identidad.
Para Aristóteles, la persona sigue siendo la misma independientemente de los filtros, seguidores o likes.
Reflexión aristotélica:
La sustancia importa más que la apariencia.
Si el aura corresponde a una verdadera excelencia personal, tiene valor.
Si es solo una máscara digital, entonces es una ilusión.
2. La cantidad: seguidores, likes y números
La categoría de cantidad se refiere a cuánto hay de algo.
Las redes sociales convierten casi todo en números:
Muchos creen que tener millones de seguidores equivale automáticamente a tener más valor.
Aristóteles respondería:
"La cantidad no determina necesariamente la excelencia."
Tener muchos seguidores no significa tener sabiduría, virtud o felicidad.
Un profesor brillante puede tener mil seguidores y un influencer superficial tener millones.
Los números impresionan, pero no garantizan calidad.
3. La cualidad: el verdadero núcleo del aura
La categoría de cualidad es probablemente la más cercana al concepto de aura.
La cualidad responde a preguntas como:
Desde esta perspectiva, la mejor aura no proviene de la fama sino del carácter.
Aristóteles afirmaría que la auténtica admiración surge de las virtudes:
Una persona puede generar una gran impresión sin necesidad de exagerar ni aparentar.
4. La relación: el aura depende de otros
Nadie farmea aura en soledad.
El aura siempre implica una relación entre:
Por eso una persona puede parecer impresionante para unos y ordinaria para otros.
El aura no existe de manera aislada; depende de la mirada de la comunidad.
Aquí Aristóteles recordaría que somos seres sociales y que buscamos naturalmente el reconocimiento de los demás.
Sin embargo, buscar reconocimiento no debe convertirse en una obsesión.
5. La acción: lo que haces
Otra categoría es la acción.
El aura suele construirse mediante acciones concretas:
Aristóteles creía que nos convertimos en lo que hacemos repetidamente.
Por ello diría:
"No se obtiene prestigio fingiendo ser excelente, sino practicando la excelencia."
La acción auténtica genera una reputación sólida.
6. La pasión: lo que recibes
La categoría de pasión se refiere a aquello que recibimos o padecemos.
En redes sociales esto aparece cuando la persona recibe:
El problema es que quien basa toda su identidad en el aura digital queda emocionalmente dependiente de la opinión ajena.
Un día recibe miles de likes y se siente magnífico. Al siguiente recibe críticas y se derrumba. Aristóteles consideraría esto una forma de desequilibrio emocional.
7. El tiempo: el aura pasajera
La categoría del tiempo resulta fascinante.
Las tendencias digitales duran muy poco.
Hoy alguien es viral.
Mañana nadie lo recuerda.
Aristóteles distinguiría entre:
La virtud puede acompañar a una persona toda la vida.
La popularidad suele durar unos cuantos días.
8. El hábito: la clave de Aristóteles
Aunque no es una de las categorías, el hábito ocupa un lugar central en la ética aristotélica.
La personalidad se construye mediante acciones repetidas.
Por eso Aristóteles probablemente aconsejaría:
"No te preocupes por farmear aura; preocúpate por cultivar virtudes."
Cuando una persona desarrolla buenos hábitos, la admiración llega como consecuencia natural.
¿Qué diría Santo Tomás de Aquino?
Tomás de Aquino coincidiría con Aristóteles en varios puntos.
Diría que el valor de la persona procede de su dignidad como ser humano y no de su fama.
Probablemente señalaría que existen dos posibilidades:
Cuando el aura es buena
Si significa:
Entonces puede ser algo positivo.
Cuando el aura es mala
Si consiste en:
Entonces se convierte en un vicio.
Tomás llamaría a esta deformación espiritual vanagloria, es decir, el deseo excesivo de ser admirado.
Ventajas de farmear aura:
- Puede motivar el desarrollo personal. –
- Ayuda a cuidar la imagen profesional. –
- Facilita oportunidades laborales y académicas.
- Permite inspirar a otras personas.
- Favorece la construcción de liderazgo.
Desventajas de farmear aura
- Puede fomentar la superficialidad.
- Genera dependencia de la aprobación externa.
- Favorece la comparación constante.
- Promueve identidades falsas.
- Puede producir ansiedad, frustración o narcisismo.
Ergo:
Si Aristóteles tuviera redes sociales, seguramente diría que el verdadero aura no se consigue con filtros, poses o tendencias virales. El aura auténtica nace de la virtud y del carácter.
Y si Tomás de Aquino apareciera en los comentarios, añadiría algo así:
"No busques parecer extraordinario. Busca ser extraordinario."
En otras palabras, farmear aura no es malo en sí mismo. Lo importante es qué estamos cultivando realmente. Si acumulamos apariencia sin sustancia, el aura desaparece. Pero si cultivamos sabiduría, justicia, amistad y autenticidad, entonces el aura deja de ser una estrategia digital y se convierte en una consecuencia natural de una vida bien vivida.
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Un influencer llegó con Aristóteles y le dijo:
—Maestro, ya tengo 2 millones de seguidores, 500 mil likes y una cantidad absurda de aura.
Aristóteles lo observó un momento y preguntó:
—Interesante... ¿y qué eres tú?
—¿Cómo que qué soy? ¡Soy tendencia!
Aristóteles tomó su celular, revisó TikTok y respondió:
—Eso responde a la categoría de tiempo, porque mañana se acaba. Yo pregunté por la sustancia.
El influencer se quedó pensando.
Entonces apareció Santo Tomás de Aquino y añadió:
—Hijo, si tu aura depende del WiFi, no es una virtud teologal.
Y desde el fondo se escuchó a Diógenes:
—¡Yo tenía aura antes de que inventaran el internet!
A lo que Aristóteles concluyó:
—Moraleja: si pasas más tiempo farmeando aura que cultivando virtudes, no eres una sustancia con accidentes...
...eres un accidente buscando sustancia.
¡¡¡PLOP!!!




