
Descomplicado
Anacleto, el mexicano que falta hoy
Un día como hoy, primero de abril pero de 1927 es torturado y asesinado, Anacleto González Flores.
Un jalisciense excepcional; alguien que en estos días nos hace tanta falta. Así es, necesitamos un liderazgo, valiente, honesto y amante del bien común.
Anacleto González Flores, nace en una familia pobre de Tepatitlán Jalisco, en 1888. De niño vendía rebozos para ayudar a sus padres. Después entra al seminario de San Juan de los Lagos. Descubre que su vocación no era ser sacerdote, pero sí ayudar a tener una sociedad justa, por lo que entra a la Escuela Libre de Derecho, donde logra su título como abogado.
Era lo que ahora le llaman activista. Empujado por las circunstancias del país. Cuando la fe
mayoritaria de México se ve amenazada por grupos anticristianos como el entonces gobierno de Plutarco Elías Calles, se hace escuchar. Escribe ensayos, libros, siendo un gran ideólogo y precursor del movimiento Cristero. Este acontecimiento fue la guerra de los defensores de la fe católica contra un gobierno que atacaba las buenas costumbres y la religión que unió a esta patria.
Anacleto fue perseguido. Es atrapado en una finca del centro de Guadalajara. Luego, es llevado al cuartel Colorado. Le colgaron de los pulgares de los pies, le horadaron los talones, le dislocaron un brazo y muere por la espada de la balloneta que le atraviesa los pulmones.
A punto de recibir el martirio profirió: “¡¡¡Escuchen las Américas otra vez, yo muero, pero Dios no muere, viva Cristo Rey!!!
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– ¿En qué se aparece un leñador a un teléfono?
– En que los dos aserrín.
¡¡¡PLOP!!!