Contrapropaganda peligrosa

El término contrapropaganda fue acuñado por el gran maestro de esta materia, Joseph Goebbels, quién la concibió como «la propaganda que ataca o distorsiona a los símbolos del adversario». El ministro de propaganda nazi, autor de cabecera del presidente López Obrador, fue citado en el espacio matutino, justamente de propaganda del régimen, cuando el líder fue cuestionado por un reportero sobre los resultados electorales del partido oficial.

El cuestionamiento se sustentaba en la información OFICIAL, que entregó a la nación el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, cuando, fundamentado en los resultados de los conteos rápidos elaborados por el Instituto, dio una cifra de diputados para Morena, que claramente estaba por debajo de los que había logrado en la elección del 2018.

Entonces el presidente citó a Göebbels a su favor, aunque en realidad estaba haciendo contrapropaganda. López Obrador en un alarde inconcebible de esa frase propagandística de gran éxito, pero también de riesgosa evasión de la realidad, asumió tener datos diferentes de los del INE, y calculó que Morena iba a ganar muchos más diputados que los que señalaban las cifras aportadas por el INE. ¡Todo esto dentro de su propia mente, en sus propias cifras, en su propio show de propaganda, y fuera de todo parámetro de la autoridad oficial!

Y, ya entrado en gastos se permitió ir mucho, pero muchísimo más adelante, y apuntó que las cifras en las que se sustentaba el cuestionamiento del reportero ¡eran solamente «propaganda», emitida por los conductores y analistas de Televisa! Seguramente refiriéndose a la emisión de Tercer Grado, que ofreció esta empresa televisiva al término de la Jornada Electoral.

Allí citó a su autor predilecto, pero al revés. López Obrador acotó que a decir de Göebbeles, «una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad», y entonces redujo, peligrosamente, los resultados electorales oficiales, a propaganda emitida por Televisa, seguramente, según él, con perversidad en contra de los «resultados» de su partido.

Es decir, que el presidente aplicó una estrategia de contrapropaganda en su respuesta. Trató de desestimar los datos oficiales, de invalidarlos y de presentar a la nación un escenario diferente al de la realidad. Redujo a mentira los resultados electorales, sabedor de que tiene una masa amplia a su favor que podrá creerle y desmentir los resultados oficiales. Conocedor de la crisis de credibilidad de Televisa, aplicó a esta empresa el tema de la «propaganda» y con ello creo un escenario de posible cuestionamiento a las cifras oficiales. Una estrategia muy peligrosa para la estabilidad social del país.

El líder demostró ser todo un discípulo honorífico del ministro nazi, a quién esta vez citó, aparentemente en contra, pero a su favor…

Las opciones:

a) El deslizamiento pasará de largo, los resultados oficiales acallarán toda estimación presidencial en favor de su partido. La Nación acotará al titular del ejecutivo.

b) El líder de Morena influirá y presionará en los resultados electorales y aún en los postelectorales, para provocar lo que tanto sabe hacer, movilizaciones que cuestionen lo que hasta hoy parece irreversible. Su partido solamente alcanzó la mayoría simple en la cámara de diputados