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Genio y Figura
No solamente los pequeños comercios cierran, amenazan quiebra de aerolíneas
Interjet está a punto de dejar de existir. Aeroméxico está en grave riesgo. Las aerolíneas son empresas simbólicas de muchos países. Son como las cadenas televisivas, emblemas de una nación. En México, como en otras latitudes, las aerolíneas, severamente afectadas por la pandemia, enfrentan una presión adicional, la del gobierno de México.
En el caso de Interjet, la empresa ha anunciado que nuevos inversionistas han tomado el control accionario, desplazando a la familia Alemán. Alejandro del Valle e inversionistas extranjeros reconocieron que no tienen fondos, y apenas les alcanza para pagar tres quincenas a sus trabajadores.
La aerolínea está presionada por el SAT que ha embargado a su flota y tiene reducida la capacidad de vuelo a solamente cuatro aeronaves. Una paradoja tremenda porque no se puede pagar la deuda impositiva, sin la operación medianamente normal de la aerolínea.
Interjet tiene 5 mil empleados y otros tantos dramas domésticos. Los testimonios de cada trabajador son dramáticos, se les deben cuatro semanas y sus deudas aumentan exponencialmente con diversos acreedores, que esos sí, siguen cobrando. Por si fuera poco, el SAT está amenazando congelar una inversión de 150 millones de dólares, que podrían incrementar la mermada flota de Interjet. Es acertado que el SAT provoque una recaudación real, que paguen las grandes empresas antes favorecidas por las “palancas” gubernamentales. Es equivocado embargar los activos productivos en las empresas.
En el caso de Aeroméxico, la línea recibió un préstamo de quiebra por mil millones de dólares. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha descartado rescates de grandes empresas, y es sabido que los principales accionistas de la línea más importante de México son enemigos políticos del presidente.
Vistas así las cosas, la ligereza de juicios del presidente, que ha dejado a sus propios recursos a las empresas atoradas por la pandemia, no solamente afecta a los empresarios, de hecho, los menos complicados, porque su capacidad de ahorro es indudable, y sus capitales están asegurados. En cambio, los trabajadores de estas compañías de tráfico aéreo están en serio riesgo de perder sus empleos. La postura ideológica presidencial tiene un efecto económico severo. El consenso entre los ejecutivos de otras líneas aéreas mundiales es que, para sobrevivir, esta industria del trasporte necesita de la participación y apoyo de sus gobiernos, en México volamos a contracorriente.
En este caso no hay opciones…