
Visión Financiera
El perfil de la psicopatía narcisista y nuestra realidad circundante…
Muchos líderes en el mundo podrían compartir los rasgos más característicos de la psicopatología narcisista, que al menos a decir de Erich Fromm, constituye uno de los elementos de la destructividad humana. Es más, esta distorsión de una personalidad madura podría ser el motor de la búsqueda de liderazgo e influencia sobre las masas en muchas personas. Hoy repasamos esta tipología de características, para invitarle, amable lector(a) a que coloque en ellas al político, al empresario, al ministro religioso, al dirigente social, al artista, al famos@ o al personaje público de su preferencia, o de su repulsión más constante.
Un aspecto medular del narcisismo, es que la persona con esta patología se coloca a sí misma en el centro del mundo. El líder narcisista se sobrevalora, se siente más inteligente, más especial, más poderoso, más valioso que el común denominador. Esta percepción extravagante se manifiesta en un aire de satisfacción hacia ellos mismos. En términos de Fromm, “«se sienten poderosos por esas cualidades que, según ellos, les fueron dadas al nacer. Yo soy grande y superior a ti, no necesito por tanto demostrar nada. No necesito tampoco relacionarme con nadie ni hacer ningún esfuerzo. Manteniendo la imagen de mi grandeza, me alejo cada vez más de la realidad».
La persona narcisista requiere la adulación de miles para reforzar su delirio de grandeza. La realidad se altera por la fantasía que genera este delirio. El líder estará dispuesto siempre a buscar su beneficio personal en detrimento de los otros, aunque siempre recalcará que pretende el beneficio ajeno. Será capaz de manipular y de engañar para conseguir tal beneficio personal que muchas veces va más allá del lucro, y pretende la popularidad, el enseñorearse del entusiasmo y la admiración masiva. Este tipo de líder puede explotar la emocionalidad de los otros, o tratará de controlar la conducta ajena, para lograr lo que se propone.
El psicópata narcisista es irresponsable. No admite sus errores, nunca se equivoca y jamás falla. Dentro de la idealización distorsionada de su propia persona es incapaz de cometer errores. Pedir perdón, en consecuencia, es inimaginable (aunque si exigen el perdón de quienes, consideran, les ofenden). Estos psicópatas son extremadamente susceptibles a la crítica. Reaccionan a ella con negación, con abatimiento, o, en muchos casos, con ira. La deformación del juicio propio deforma el juicio ajeno, toda crítica se percibe como un ataque a sus augustas personas. Su defensa es el contrataque feroz, iracundo contra cualquiera que les acuse. Pretenden que el acusador sienta miedo, cambie de actitud, se sienta culpable, o al menos intentan hacer parecer al acusador o al crítico como responsable de traición, frente a los ojos de los demás, en especial de aquellos de quienes recibe adulación y admiración. Esos, que brindan el alimento al ego del líder, no pueden salir de su ámbito de influencia, su auto concepto depende de ello… (recuerde usted el suicidio de Hitler y la cadena de suicidios que provocó en los altos mandos del mundo nazi que se derrumbaba).
Este tipo de líder es un mentiroso compulsivo y patológico. Su vida se construye en un entramado de mentiras, en muchos niveles, a veces exacerbados y otras, moderados. La mentira es una defensa de la imagen alterada y grandilocuente. La usan para escapar de la crítica o de la exposición. Parecen muy interesados por los demás, aunque es una máscara de su propio narcisismo. Son poco empáticos, pueden entender el sufrimiento ajeno, pero de manera mental, carecen de empatía emocional para sentir lo mismo que otros. Sus comportamientos pueden alcanzar proporciones antisociales o ser francamente hostiles. Carecen de la habilidad para escuchar, en tanto son indiferentes hacia el otro. Solamente se escuchan a sí mismos.
Estos líderes son encantadores en la medida que lo necesiten. Pueden ser simpáticos, extrovertidos, decididos, y definitivamente expresan lo que sientes, lo que le confiere un halo de seguridad en sí mismos, que mucho aprecian sus seguidores. Miden sus palabras con muchos cuidado y rara vez pierden el control propio. Cada palabra que sale de sus bocas tiene una intención medida y calculada. Su voz es firme, segura y su lenguaje corporal parece recalcar: “aquí estoy, véanme”. Son conscientes de su entorno inmediato, usan referentes adecuados para sus interlocutores, y aún cuando hablan de trivialidades, lo hacen como si dijeran cosas de gran importancia. A veces, enmascaran su delirio de grandeza, con una actitud de modestia y humildad.
El problema de estos psicópatas es que son contagiosos, nos ocuparemos de ello en otras entregas.
Las opciones de hoy: