Tortas para los tragones
Han pasado varios días después del domingo 22 de febrero que quedará para la memoria de todos, un día histórico por la hazaña del Ejército Mexicano al terminar con el líder criminal más buscado en México y Estados Unidos, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante un operativo en Tapalpa, Jalisco.
Son muchas las reflexiones que deja un acontecimiento como tal, sobre la operación y planeación de la Sedena (Secretaría de la Defensa Naciona), la reacción del grupo criminal, la afectación de un código rojo, romper con la cotidianidad de un domingo y lunes, paralizar la actividad económica, la reacción de las autoridades ante la violencia en territorio, etcétera, y es ahí donde me quiero enfocar.
¿Qué culpa tienen quienes mueren en un fuego cruzado? ninguna, estar en el lugar y momento equivocado.
El domingo 22 de febrero, una mujer acababa de salir de misa y se encontraba cuidando a sus hijos en un parque cuando se desató la balacera, identificada como Angélica María Hernández Ramírez de 45 años de edad con tres meses de embarazo, se encontraba sentada en una banca del parque mientras los menores jugaban. Fue en ese momento cuando se desató el intercambio de disparos entre sujetos armados y policías, la familia quedó atrapada en una escena de violencia extrema e inesperada.
El tiroteo tuvo lugar en el Parque Altagracia, ubicado entre la avenida de La Mancha y Covadonga en Zapopan. Según versiones preliminares, los agresores dispararon de manera directa contra una base policial establecida en la zona. Durante el enfrentamiento, uno de los proyectiles alcanzó a Angélica María, quien cayó al suelo frente a sus hijos, paramédicos acudieron al sitio, pero ya no fue posible salvarle la vida ni la del bebé que llevaba dentro.
Son innumerables las víctimas que quedan al combatir las estructuras criminales, represalias relacionadas con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho nos salen muy caras a la sociedad, pero sin duda, operativos como el realizado en Tapalpa son necesarios para comenzar un largo camino de terminar o tratar de disminuir a los grupos del crimen organizado, es importante que éstas acciones sigan y tengan continuidad para lograr ese fin y no solo quedarnos con la detención y muerte de su líder.
En la misma medida, las autoridades locales de gobierno estatal y municipal deben estar preparadas para tener una reacción aún más rápida para salvaguardar a la población en eventos próximos de máxima violencia.
Ya vimos que las redes sociales, aunque nos abruman y generan pánico, en estos casos ayudan, gracias a la inmediatez de los hechos, a seguir un toque de queda voluntario por sentido común como lo hicimos el domingo pasado, no solo en Jalisco, sino prácticamente en gran parte de México, pero con la instrucción oportuna de gobierno y conocimiento de información oficial en el menor tiempo, la incertidumbre y miedo disminuyen, de esa forma podremos evitar estar en el momento equivocado.




