
Libros de ayer y hoy
COMERCIO INFORMAL
El hambre amenaza con asolar nuestros espacios públicos. La pandemia ha tenido una duración más allá de lo esperado, un impacto más profundo del proyectado y unos efectos, económicos en este caso, más perniciosos de lo que todo catastrofista hubiera creído.
En esta profunda recesión de caída libre en el despreciado PIB, que por cierto aún sigue siendo un indicador válido, es imperativo lograr un equilibrio entre el colapso del sistema de salud por el número de casos tan elevado en contagios de Covid 19; entre la defensa de la vida, por la desmesurada mortandad que nos sitúa en una dudosa medalla de bronce en el escenario mundial de defunciones causadas por la pandemia, y entre, ya no digamos una optimista recuperación económica, que eso será asunto de unos tres años más, sino en evitar el desplome aún mayor de la economía.
En este escenario, se equivocan quienes pretenden cerrar todo y guardar otra vez a la gente. Esta medida solamente ha incrementado el comercio informal y ha perjudicado a los empresarios establecidos. Es crítico defender el empleo formal. No debemos permitir que se pierda ni un empleo más.
En Jalisco, Enrique Alfaro resiste al llamado de las sirenas de alarma del botón de emergencia y trata de equilibrar en ese ejercicio de alambrista de circo, sin red de protección debajo.
El segundo trimestre de este año presentó una caída de 20 puntos del PIB, provocando la pérdida de más de 1 millón 200 mil empleos formales, más de 15 millones de subempleos y actividades informales; 16 millones de mexicanos engrosaron las filas de la pobreza y pobreza extrema del país y más del 55 por ciento de las familias mexicanas no cuentan con los recursos necesarios para comprar los productos de la canasta básica que requieren para su manutención.
El comercio informal ha sido, desde tiempos de Carlos Salinas, una de las vías de salida para las familias mexicanas en crisis. Algunas madres se auto emplean haciendo productos comestibles, algunos padres ejercen todos los oficios imaginables. No se puede atacar sin mesura al comercio informal que ha tantas personas ha salvado, y sigue salvando, de engrosar las filas de la delincuencia, la otra vía de salida ante las crisis. Sin embargo, es menester cuidar a los empleos formales y a las empresas establecidas, que además de todo pagan impuestos y son las que sostienen los programas de bienestar de la 4T, que esos sí tienen un mínimo impacto positivo en este catastrófico escenario.
La prioridad sigue siendo salvar la pandemia, pero ahora no es el momento de cerrar más negocios, los que nos quedan son indispensables.
POLICÍAS DANDO DE QUÉ HABLAR
Llevamos unos días en Jalisco que se han ventilado varios casos de abuso policial por parte de elementos. Desde uniformados de que son captados por golpear a un hombre, otros por asesinar a un joven en Tlajomulco y uno más que fue hallado con una pequeña de 10 años completamente desnuda.
Todos los casos indignan en sus diferentes proporciones. Es increíble que sigamos viendo cómo los policías, que son los encargados de salva guardar el orden, de cumplir con la ley al pie de la letra, de tener la obligación (que ellos eligieron) de brindarnos seguridad, sean los que rompan con todo lo que juraron al momento de aceptar esta profesión.
Pensamos que a raíz de lo ocurrido con Giovanni López, que fue asesinado por policías de Ixtlahuacán de los Membrillos, las cosas serían muy diferentes. Que muchos aprenderían lo que no de debe hacer y que se priorizarían los derechos humanos, pero nada así así.
La semana pasada se vino como ola los casos ya citados. Primero se supo entre el miércoles y jueves de la detención de un policía, jefe de Recursos Humanos de la dependencia de Puerto Vallarta.
Fue hallado por otros uniformados cuando estaba en su vehículo en compañía de una niña de 10 que estaba desnuda. Sí, así como lo lee. ¿Cómo puede ser posible esto?. Lo agarraron en flagrancia así que no hubo mayor duda de lo que estaba pretendiendo hacer. Porque a decir de la Fiscalía del Estado, por fortuna no abusó de la pequeña, pero sí la tocó, generando un daño psicológico.
El jueves, se reveló que 4 elementos estaban siendo investigados por el homicidio de un joven en Buenavista, Tlajomulco.
Para cerrar la semana, el sábado circuló en redes sociales un video donde se ve que unos gendarmes de Guadalajara estaban realizando la detención de un hombre presuntamente por tomar en la vía pública. Esta persona no opuso resistencia. Uno de sus acompañantes, pese a ello, quiso ayudarlo. Se acercó a los policías y quiso dialogar. Uno de ellos le quita su gorra y se le pone. El hombre intenta quitarse y el funcionario le pega un manotazo. Ahí comienzan a calentarse los ánimos. Esto sí, sin que el agredido se portara altanero, solo pedía que le bajaran porque él no le estaba haciendo nada. Se mete otro guardián de la seguridad y lo intenta esposar, mientras el que tenia su gorra le pega unas cachetadas.
Esto, como quiera que sea, es abuso de poder. Todos, en los casos anteriores, se aprovecharon de su posición para justificar a su actuar o para conseguir a su víctima (en el caso de la menor).
Algo no se está haciendo bien al interior de las comisarías. Muchos dirán que esto no es nuevo, solo que ahora con las redes es más fácil de hacerlo notar. Puede ser que sí, pero es increíble que a estas alturas, donde se puede evidenciar más las cosas y donde sí, las denuncias en contra de estas situaciones pesan mucho, sigan ocurriendo.
Ojalá que en todos los casos de verdad se pague lo que se tenga que pagar.
Pero sobre todo, que ya se haga algo en todos los municipios para que ya no se suceden cosas así.