Los mexicanos ya estamos acostumbrados a que al inicio de una presidencia de la República se dé un “quinazo”. Desde Salinas de Gortari, hasta Peña Nieto (exceptuando a los dos periodos panistas) se había cortado la cabeza de alguien. Esto para escarmiento del que osara atreverse a lidiar contra el poder en turno.

Salinas de Gortari, metió a la cárcel a la Quina. Obvio que fue aplaudido por ello. El que alguien que se haya enriquecido groseramente al margen del poder y, haya recibido lo que se merecía, logra la catarsis democrática de la mayoría de los ciudadanos.

Además de esa purificación, el mandatario en turno, se legitima aún más. Aunque, más adelante, promueva que su grupo se vuelvan más escandalosamente rico.

Ernesto Zedillo al haber encarcelado a Raúl Salinas (hermano del expresidente) también logra la catarsis democrática. No pasa lo mismo con Vicente Fox, ni con Calderón. Sí con Peña Nieto. Éste logra más aceptación al encarcelar a la bruja mala de los cuentos, a la maestra Elba Esther Gordillo.

Hasta hoy le hacía falta a López Obrador dar su “quinazo”. Ya está Rosario Robles tras las rejas. Esperemos, que de ser culpable siga ahí. La justicia es darle a cada quién lo que se merece, luego, si Rosario Robles se lo merece, luego hay que darle justicia. El silogismo es sencillo. Y así podemos seguir con el resto de implicados en la llamada “Transa maestra” perdón, Estafa Maestra (bueno para el efecto es lo mismo).

Aquí la pregunta que nos hacemos todos es: ¿de llegar a estar involucrado el expresidente Peña Nieto irá a tocar la cárcel? O ¿se seguirá el guion de muchos presidentes de solo enjuiciar funcionarios medios para, de alguna manera, solo causar temor?

No lo sabemos. Podemos especular de que López Obrador se va a animar. Otros podrán decir que no, pues, es obvio que pactó con Peña Nieto para que lo dejara llegar a la presidencia. ¿Se atreverá entonces a violar ese acuerdo? Quizá solo si Rosario Robles implique a su exjefe (EPN). De esta manera, quien lo involucró sería ella y AMLO no quedaría como traidor.

En este entorno en que la popularidad del presidente va descendiendo, le quedaría como anillo al dedo la detención de Peña Nieto o Videgaray o Lozoya, quienes, la “vox populli” identifica como los que podrían estar implicados. ¿Irán por ellos? Yo no lo creo, pero hagan sus apuestas.