Cientos los ven llegar en esas montañas navegantes. Se acercan a la orilla. Desembarcan. ¿Qué son, teules (dioses) hombres o, qué? Algunos suben al caballo, -¡qué extraño ser dos cabezas!-. Disparan al aire, truenan sus cañones. Se impactan. -¡Sí son teules!-.

Deciden incursionar. Las noticias le llegan al Uei Tlatoani Moctezuma. Éste manda emisarios. Las joyas, las plumas, los adornos, los impactan. -¡Qué finura de labrado, cuánto oro, qué riqueza!-

Se decide la conquista. -¿Cuánto habrá?- -¡Muchísimo de seguro!- -Regresémonos con el oro-. ¡No! Ganemos tierras y riquezas para nuestro rey. Ganemos almas para nuestro Dios!-.

-Hay que ir a México. Hay que ver quién es Moctezuma-. En el periplo hacia el Cen Anahuac hay grandes peligros. Siguen llegando embajadores de Moctezuma con regalos y dádivas. -¡No podemos capitular!-.

En Tlaxcala se les unen. Sus pobladores se hacen aliados contra los aztecas que los avasallan, que les cobran impuestos, que se llevan a sus mujeres y a sus hijos; que toman hombres prisioneros para sus sacrificios. ¿Libertadores? ¡Sí!

Aliados de Moctezuma los reciben en Cholula. Conjura para matarlos. Se enteran los teules. Cortez decide la matanza. Se salvan a penas.

Llegan a México Tenochtitlan. Se maravillan de la ciudad construida en un lago. Ni en Europa hay algo así. Los recibe el Uei Tlatoani, Moctezuma. Más regalos en oro, pero lo toman prisionero en su propio dominio.

El rey de los aztecas convencido de que algún día habría de volver Quetzalcóatl, se deja apresar. Sus congéneres se molestan. ¿La mayor afrenta? Haber derribado sus ídolos. Eso no lo pueden tolerar. La gran batalla comienza a gestarse.

Eso sucedía, por estas tierras hace 500 años (el desembarco fue en 1519). Se veía, una transformación, cruenta, pero que uniría los pueblos en una nación, en una fe.  No era una transformación que dividiera, que hiciera escisión entre fifís, conservadores y neoliberales contra el pueblo sabio.

De aquella transformación nació una gran colonia, la Nueva España. Luego, vino el Imperio Mexicano que duró poco y, así, hemos ido dando tumbos hacia nuestro destino. Hoy nos enfrentamos a otra transformación. ¿qué dirán de ésta, dentro de 500 años?