El quiebre de la normalización de la violencia
Por Kafkiano que parezca, en Matamoros, Tamaulipas, una pareja tuvo la puntada de nombrar a su bebé Isisi, en franca alusión a la frase que repitieran por doquier Ad nauseam durante la pasada Copa del Mundo 2026 “¿Y si sí?, para ilusionarse con que la selección mexicana podía llegar a ser campeona del torneo, total, soñar no cuesta nada.
Aquí el problema es que no va a quedar sólo en un sueño guajiro, porque este niño crecerá con un estigma que no dejarán pasar sus compañeros de escuela, porque el bullying lo tendrá asegurado, eso que ni qué. Más aún en una época en que este grave problema se magnifica con acoso en redes sociales y hasta agresiones físicas, un tema nada menor.
La pregunta es… ¿Qué pasa por la mente de los padres que deciden nombrar así a sus hijos?
De hecho, este fenómeno de la elección de nombres poco comunes, por decir lo menos, ya llevó incluso a las autoridades a tomar cartas en el asunto, por lo que en varios estados el Código Civil prohíbe inscribir nombres peyorativos, discriminatorios o carentes de significado.
Algunos nombres que, a raíz de esta normatividad discrecional, han sido rechazados son: Batman, Rambo, Godzila, Burger King, Aguinaldo, Aceituno, Carcacha y… (créalo o no) Escroto. ¿Quién en su sano juicio puede pretender ponerle a su hijo así?
Sin embargo, hay muchas personas que sí han padecido los bemoles de tener un nombre que genera burlas al por mayor como: Anivdelarev, que viene de la abreviatura de "Aniversario de la Revolución" (20 de noviembre); Usnavi, una adaptación fonética del inglés para "U.S. Navy" (Marina de los Estados Unidos); Masiosare, por el extraño enemigo que la gente piensa que nombra el Himno Nacional Mexicano, cuando en realidad refiere “más si osare” y Elubiera, una forma fonética de la frase "El hubiera”, yo creo que sólo para llevar la contraria y demostrar que sí existe.
Mención aparte merece el nombre de Cero CeroTres Miller Santos Chable, registrado en Yucatán y del cual ni siquiera me preocuparé por descifrar su origen o la razón que llevó a los progenitores de esa pobre persona a nombrarlo así.
Por su parte, aunque no haya un listado estricto de palabras, la pastoral mexicana puso freno al uso de los siguientes tipos de nombres:
* Con connotaciones diabólicas o negativas como:Lucifer, Satán, Demon, Belcebú o Judas, los cualesson rechazados inmediatamente por ir en contra de la doctrina de la fe cristiana.
* Términos o conceptos denigrantes y ridículos, ya que exponen al niño al acoso o burla, tales como:Circuncisión, Cesárea, Caserolo o Culebro.
* Personajes de ficción o marcas tecnológicas extremas como: Robocop, Terminator, Tarzan, Harry Potter, Facebook o Twitter; esto por carecer de un sentido o trasfondo espiritual o cristiano.
* En los casos en los que un nombre es simplemente inusual o de procedencia extranjera, la solución habitual de la Iglesia no es prohibir el sacramento, sino recomendar a los padres añadir un segundo nombre que sea de origen cristiano o bíblico (como el nombre de un santo, arcángel, etc.).
Quizás, en un mundo ideal, cada quién debería de tener el libre albedrío de elegir su nombre sin ningún tipo de restricción, algo así como lo que pasa en las redes sociales, pero mientras siga siendo responsabilidad de los padres o tutores designar el nombre de sus hijos, por lo menos tengan tantita madre y no se manden con los apelativos para el menor, porque, aunque luego se cambie el nombreposteriormente, el trauma queda para toda la vida.




