Agave y tequila
Guerra civil a la vista
Es curioso como el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha encaprichado tanto en apoderarse de otros países como Venezuela o territorios como Groelandia, e incluso de su vecino Canadá, aunque sea de facto o a través de amenazantes publicaciones realizadas con Inteligencia Artificial, en las que se siente el dueño del mundo, cuando, en contraparte, su popularidad al interior de su propia nación se desploma en caída libre, pese a que él mismo asegura que, si volviera a ir por la presidencia de la Unión Americana, ganaría de nuevo.
Peor aún, el conflicto que se vive en los Estados Unidos ya no se limita a cientos de miles de deportaciones de indocumentados, sino que la escalada de violencia de los miembros del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arremetiendo contra todo aquel que ven como amenaza a su paso, ha llevado al homicidio de dos personas ya, tan sólo en los últimos días, en Minneapolis, Minnesota, como son Renee Nicole Good y Alex Pretti, las cuales quedaron documentadas en video y que evidencian la brutalidad de los agentes federales.
En el caso de esta población, donde se ha mostrado mayor presencia de los elementos de ICE, no sólo hay una gran cantidad de mexicanos, sino también una importante comunidad de somalíes, quienes llegaron a esta región con una visa de residencia humanitaria, luego de las matanzas en su país a principios de los años 90’s del siglo pasado, convirtiéndose todos ellos en blanco de las redadas, sin importar ya si cuentan con papeles o no, la caza es por color, por la raza, por odio puro y crudo.
La respuesta del alcalde de Minneapolis, Jacob Lawrence Frey, y del gobernador de Minnesota, Tim Walz, no se hizo esperar y condenaron enérgicamente la actuación de las hordas trumpianas que no respetan nada, al grado de masacrar a una mujer en su auto o a un enfermero que trató de proteger a una señora que era golpeada por los insensibles agentes, muchos de los cuales actúan como si fueran miembros del Ku Kux Klan o de la Gestapo.
Sin embargo, el odio es una semilla que al germinar crece rápidamente, sin control, y que está trasladándose al resto de la Unión Americana, generando que en otros estados como California (donde ocurrieron las primeras redadas de la actual administración de Trump), Nueva York o Illinois (en donde se encuentra la ciudad de Chicago, una de las que mayor población de origen latino tiene) y muchos otros más, crezca la animadversión en contra del mandatario, lo que, sin exagerar, podría llevar a una especie de guerra civil, toda vez que hasta sus aliados como el gobernador texano, el republicano Greg Abbott, le ha pedido públicamente a Trump bajarle dos rayitas a sus redadas de odio.
Es por eso que, más allá del descontento expresado por la comunidad internacional y de los organismos defensores de los derechos humanos, el riesgo que corre hoy en día Donald Trump es que la hipótesis llevada ya muchas veces a los libros o a la pantalla grande de que los 50 estados de la Unión Americana pudieran verse involucrados en un conflicto bélico interno es más que nunca una posibilidad real, sobre todo tomando en cuenta que, tan sólo la población latina, supera los 65 millones de habitantes en E.U., es decir uno de cada cinco estadounidenses, sin contar los inmigrantes procedentes de Asia, África o el Este de Europa, además de los millones de norteamericanos que no están conformes con el gobierno de Trump.
El hielo (ice) de las recientes tormentas invernales en los Estados Unidos ha pegado duro, pero el otro ICE, el de los escuadrones racistas, ese ha dolido todavía más.




