¡¡¡PLOP!!!
Un día de furia
Nadie, absolutamente nadie, está exento de estallar, el día menos pensado, cuando ni siquiera nos lo imaginemos, la gota que derrama nuestro vaso de paciencia y cordura puede venir de un comentario negativo, una inesperada contrariedad o el más simple de los detalles que nos lleven a perder los estribos y montar en cólera buscando quién nos la pague y no quién nos la hizo.
Un claro ejemplo es lo que le pasó a una mujer que, al llegar a una tienda de conveniencia de una carretera en Ciudad Guzmán, Jalisco, intentó realizar una compra y al notificarle el cajero que tenía que pagar de contado los artículos que pretendía adquirir, porque… ¡Oh, sorpresa!... No había sistema; algo en ella detonó y completamente fuera de sí fue por combustible, pero no para abastecer su auto, sino para prenderle fuego a los anaqueles del establecimiento… Suena loco, lo fue y, por fortuna, no pasó a mayores porque llegó la policía a detenerla y sofocar el incipiente incendio que ocasionó.
Otro caso, mucho más difundido, es el del líder del PRI Alejandro Kid Alito Moreno, quien ha sido tachado infinidad de veces de tibio, comparsa y hasta aliado secreto del actual partido en el poder; pero nunca había pasado de bravuconadas e insultos; sin embargo, en día pasados, protagonizó un violento ataque de cachetadas guajoloteras en contra del presidente de la Cámara Alta, el senador Gerardo Fernández Noroña, a quien luego de años y años de estar de buscapleitos, por fin alguien le entró al tiro, aunque sólo haya sido para romperse las medias.
Pero no quiero ahondar en las consecuencias de los insulsos empujones, que para Noroña representaron ser embestido por el mismísimo Mínimo DécimalMeridiano, Comandante de los Ejércitos Mapaches, General de las Legiones Neoliberales y leal servidor del verdadero emperador Maximiliano de Habsburgo… Ni mucho menos mencionar la farsa del tarado de verde, que poco le faltó para emular a Stephen Hawking, como consecuencia de haberse ido de hocico. Todo un circo.
Y digo que no quiero dedicarle más tiempo a ese asunto en particular porque mi punto va más allá de dimes y diretes políticos, sino que se trata de que todos estamos expuestos a tener un día de furia, claro, unos más que otros podemos tener problemas de control de la ira, pero eso no implica que la persona más calmada y ecuánime no vaya un día a sacar toda la presión que pudiera acumular para emprenderla contra quién se le atraviese en su camino.
De hecho, la idea de mi texto de esta semana me surgió a raíz de recordar una película de 1993, dirigida por Joel Schumacher y protagonizada por Michel Douglas, que en español llevó por título “Un día de furia”, precisamente, la cual nos presenta como argumento a un ingeniero desempleado, quien al verse atrapado en el tráfico de la ciudad de Los Ángeles, decide abandonar su auto descompuesto y, debido a diversas circunstancias, termina armado y dispuesto a todo con tal de llegar a festejarle su cumpleaños a su hija, quien está bajo la custodia de su ex esposa. Una historia con la que muchos se pueden sentir identificados.
Por eso es tan importante la atención de la salud mental, porque, en potencia, todos somos una bomba de tiempo y sólo estando conscientes de ello y buscando ayuda profesional, pero sobre todo de manera preventiva, sin esperar a que nuestros problemas se acumulen, a que nuestra serenidad y paz se vean severamente afectadas, a llegar al punto en que no encontremos una salida, sólo así podremos evitar que un día cualquiera se convierta en un día de furia.




