Descomplicado
Hay gobiernos que entienden la política como la administración del poder. Y hay otros que entienden la política como la capacidad de transformar la vida cotidiana de las personas. En Jalisco, Movimiento Ciudadano ha apostado por esta segunda visión: construir comunidad desde el espacio público.
Durante muchos años, hablar del espacio público parecía limitarse a banquetas, parques o plazas. Pero hoy sabemos que el espacio público es mucho más que infraestructura: es convivencia, identidad, seguridad, cultura, encuentro y paz. Es el lugar donde una niña juega, donde un joven hace deporte, donde una madre puede caminar tranquila, donde una comunidad vuelve a reconocerse.
Por eso, desde los gobiernos naranjas se han impulsado políticas públicas innovadoras que han cambiado la manera de entender la ciudad y la convivencia social.
Uno de los ejemplos más importantes es LabASE, el Laboratorio de Arquitectura Social Estratégica en Santa Fe, Tlajomulco. Un espacio que antes era una planta de tratamiento abandonada y considerada una de las zonas más peligrosas del municipio, fue recuperado gracias a una alianza entre gobierno, academia y ciudadanía para convertirse en un espacio vivo de convivencia y dinamización urbana. Hoy existe en Tlajomulco una red de bases que han llevado este modelo a más de 20 puntos del municipio.
Eso representa la visión de gobernanza que ha impulsado Movimiento Ciudadano: poner al ciudadano al centro de las decisiones y entender que la ciudad también puede sanar desde sus espacios comunes. Como se ha planteado en distintos ejercicios de participación y gobernanza en Jalisco, el espacio público es “el bien común que tenemos todas las personas en la ciudad” y “el mejor espacio de paz”.
Hoy vemos esa visión reflejada en proyectos como las Colmenas impulsadas por el gobernador Pablo Lemus Navarro, espacios comunitarios donde convergen cultura, deporte, capacitación y tejido social para miles de familias.
También lo vemos en los Cubos y en la recuperación de parques, corredores y centros comunitarios promovidos por gobiernos metropolitanos como el de Juan José Frangie, que han entendido que una ciudad más humana se construye recuperando los espacios para las personas.
Porque cuando un espacio abandonado se convierte en un centro comunitario, no solo cambia el paisaje urbano: cambia la dinámica social. Disminuye el abandono, se fortalece la convivencia y se recupera la esperanza.
La seguridad no se construye únicamente con patrullas. También se construye con iluminación, cultura, deporte, participación ciudadana y comunidad organizada. La paz necesita territorio.
Por eso creo firmemente que el futuro de nuestras ciudades está en seguir fortaleciendo políticas públicas que pongan en el centro el derecho a la ciudad y el disfrute del espacio público.
La gobernanza no ocurre solamente en las oficinas de gobierno. La verdadera gobernanza ocurre cuando una comunidad vuelve a apropiarse de su parque, de su plaza y de su calle. Desde el congreso del Estado de Jalisco seguiremos promoviendo iniciativas que den vida comunitaria a nuevos espacios públicos.
Ahí empieza también La Paz.




