Una presidenta científica, una ciencia para México
El despliegue de cientos de elementos de seguridad en distintos puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara el pasado lunes generó reacciones encontradas.
Para algunos fue una muestra de fuerza del Estado, la pregunta obligada ¿estos operativos realmente funcionan y son necesarios? Lo inmediato es responder que sí son necesarios, pero no hay que olvidar que estos operativos son de reacción y el enfoque debe estar me parece en la prevención.
La prevención exige preparación, pero también transparencia. La población tiene derecho a conocer los objetivos de estos ejercicios, los aprendizajes obtenidos y las mejoras implementadas después de cada simulacro, esto para fortalecer la confianza y evita que el despliegue genere incertidumbre y desinformación como lo vimos en redes sociales.
Jalisco ha vivido en los últimos años episodios que han demostrado la capacidad de reacción del crimen organizado para alterar la vida cotidiana mediante bloqueos, incendios de vehículos y ataques coordinados, por eso mismo sí son importantes este tipo de ejercicios pero como una herramienta, no una solución, deben tener continuidad y no quedar como hechos aislados, funcionan cuando forman parte de una estrategia integral que combine inteligencia, prevención y coordinación institucional.
La seguridad se construye con investigaciones sólidas, fortalecimiento de las policías locales y una procuración de justicia eficaz.
Los simulacros permiten poner a prueba protocolos, tiempos de respuesta, sistemas de comunicación y cadenas de mando. Detectar fallas durante un ejercicio cuesta tiempo; descubrirlas durante una emergencia puede costar vidas.




