Si algún universitario ha conocido a la UNAM en sus momentos más críticos desde el sexenio de Ernesto Zedillo a la fecha, sin duda que es el eminente jurista Everardo Moreno.

Cuando Zedillo ordenó el desalojo de los dirigentes del CEU, que ya tenía varios meses en posesión del campus de Ciudad Universitaria, y ante la incapacidad del entonces rectos Francisco Barnés de Castro de resolver el conflicto, elementos de la entonces PGR, bajo el mando del subprocurador Everardo Moreno Cruz, procedieron a liberar las instalaciones del campus de manera pacífica.

En uno de los autobuses en el que subieron a los huelguistas subieron al dirigente conocido como El Mosh, cuyo nombre es Alejandro Echavarría Castro. En otra unidad viajaba la segunda dirigente en importancia de los huelguistas, nada menos que la ahora detenida Rosario Robles Berlanga.

Al subprocurador Everardo Moreno lo acompañó en el operativo el entonces subsecretario de salud José Narro Robles.

Concluido el operativo el Consejo Universitario designó rector al eminente doctor Juan Ramón de la Fuente.

Fueron casi 16 años de avance en todos los sentidos de la UNAM. Primero con Juan Ramón al frente y después con Pepe Narro.

Ayer Everardo Moreno reseñó en TV Fórmula la situación que vive la UNAM con la desequilibrada ambición de Eduardo López Betancourt.

La aparición un saboteador profesional como Eduardo López Betancourt, presidente de un tribunal que ya todo mundo considera inoperante dentro de la UNAM, quien pretende que se vaya a la huelga la Facultad de Derecho y con ello lograr que las demás facultades se declaren en paro y logre un paro generalizado que le permita llegar a la secretaría general de la Máxima Casa de Estudios, sitio desde piensa que va a manipular al rector Enrique Graue.

Siempre dispuesto al escándalo, amigo y enemigo de rectores, López Betancourt siempre ha pretendido seguir sirviéndose y vivir a costa del presupuesto universitario.

López Betancourt tiene medio siglo beneficiándose, a partir de la disputa, la ofensa y la amenaza, del nombre que le da pertenecer al cuerpo académico de la UNAM.

El desestabilizador de la UNAM actualmente, es un profesor del pasado que hoy se presenta como progresista y defensor de los estudiantes.

Pero la verdad es que tiene una larga historia de prepotencia, excesos verbales, favores interesados, humillaciones e incluso Siempre dispuesto al escándalo, amigo y enemigo de rectores que creen haberlo utilizado para sus fines pero en realidad fueron instrumentos para los objetivos de él, López Betancourt tiene medio siglo beneficiándose, a partir de la disputa, la ofensa y la amenaza, del nombre que le da pertenecer al cuerpo académico de la UNAM.

El hombre es un profesor del pasado que hoy se presentan como progresistas y defensor de los estudiantes, pero tiene una larga historia de prepotencia, excesos verbales, favores interesados, humillaciones e incluso carga con señalamientos por acoso y hostigamiento, hacía quienes han tomado sus clases.

López Betancourt ha sido un pertinaz y añejo crítico de toda la carrera política del ahora fiscal general Alejandro Gertz Manero.

Hoy, Eduardo López Betancourt vuelve a la carga y, amparado en una incomprensible amistad con el rector Enrique Graue.

Hace 12 años, en 2008, en pleno proceso de elección de director en Derecho, encabezó una andanada contra uno de los tres aspirantes, Jorge Islas López, actual cónsul de México en Nueva York, de quien hizo pública tanto su historia académica como una larga serie de datos personales para obstaculizar su candidatura.

Pues ese el personaje que pretende manejar tras bambalinas al rector Graue y a toda la UNAM.