Cuesta comprender los abucheos a José Juan Macías con la Selección Mexicana que disputó el Preolímpico. Al final, el aficionado es libre de expresarse como quiera en una tribuna. No somos nadie para decirle qué hacer o qué no hacer, pero sí podemos estar o no de acuerdo con la forma en que se comporta cuando acude a un espectáculo masivo, como el futbol.

El tema sería muy sencillo de entender si se limitara única y exclusivamente al desempeño del futbolista sobre el césped. Ahí se vuelve práctico el asunto: juegas bien, te aplaudo; juegas mal, te silbo. Pero en el caso de JJ parece ir más allá. Porque incluso cuando anota, sacrifica por el equipo y recibe buenas notas de sus entrenadores, se ha ido abucheado por algunos. ¿Qué es lo que tanto le molesta a cierto sector de la afición?

En redes sociales se pueden leer varios motivos: unos se comprenden, otros no tanto. Por ejemplo, hay quienes dicen que les cae mal por “mamón”. ¿Cómo se decide quién lo es y quién no? ¿Existe un “mamonómetro” del que no tengamos conocimiento? ¿Qué significa en realidad? Si es simplemente una referencia de que no es barrio como otros jugadores que proceden de distintos estratos sociales, no parece ser motivo suficiente para agarrarlo de bajada. Pero lo dicho: es derecho de cada uno hacerlo si así le parece bien.

También he leído que hay quienes le recriminan hasta la actualidad aquella declaración, recién se fue a León, en la que aseguraba que “el peor enemigo del mexicano es otro mexicano”. Parece que hay personas molestas por su atrevimiento de emitir un juicio sobre la sociedad en la que ha vivido desde que nació. En todo caso, me salta una duda: ¿abuchearlo hasta cuando anota no confirmaría precisamente lo que dijo?

Después, ya en algo muy exclusivo de la afición rojiblanca, hay quienes no le perdonan el beso al escudo de León, en un partido contra Chivas. El futbolista estaba molesto porque José Luis Higuera y José Saturnino Cardozo habían contribuido a que no siguiera en el Guadalajara. Y la manera que eligió para desquitarse de ellos fue esa. Con todo y que se entienda el motivo, error del delantero.

Se equivocó y eso no se puede matizar. Producto de la juventud, de la inmadurez o de lo que sea, pero falló. Aunque por otro lado, ¿no nos equivocamos todos con más frecuencia de la que quisiéramos? ¿No anhelamos todos una nueva oportunidad después del error? Algunos aficionados se la han dado. Otros no. Y de nuevo: se comparta o no, cada postura es respetable. 

En el rastreo de razones para abuchearlo, hay una más que suele encontrarse en las redes sociales: su deseo de irse a Europa. Me encantaría que existieran futbolistas con tanto amor por Chivas que aun siendo extremadamente talentosos, tuvieran como sueño de vida ser multicampeones vestidos de rojiblancos durante toda su carrera. De verdad me gustaría. Pero tampoco somos nadie para juzgar las aspiraciones de otros. Ni es pecado querer crecer.

Al final, JJ dijo que quería ser campeón con Chivas y luego irse a Europa. Aquí sigue. Si se va sin cumplir su palabra, entonces los abucheos tendrían (y es solamente mi opinión) mayor sentido. Por lo pronto, un futbolista con muy buenas condiciones es exigido de una forma que no cualquiera resiste. Una prueba más para su carácter. Y en el aire quedará una duda que difícilmente se resolverá: es el mejor goleador del Guadalajara en los últimos dos torneos, ¿si en lugar de abucheos recibiera apoyo, anotaría más?