
El Plan México de la cuarta transformación
Se acaba un año que la humanidad habrá de recordar como nefasto por la pandemia de Covid 19. En el deporte, es tiempo de balances. Para Chivas, el 2020 ha sido de claroscuros. Ilusiones y desilusiones. Regreso a la Liguilla. Escándalos fuera de cancha. Refuerzos caídos. Inversión millonaria y luego recesión económica. En el Rebaño Sagrado hubo de todo.
La esperanza de la nación rojiblanca surgió a principios de 2020, cuando una inversión de 50 millones de dólares originó el mote de Súper Chivas 2.0 por la calidad del plantel que se armaba. Pero pronto el sueño se vino abajo cuando se cayó la contratación de Víctor Guzmán, el más talentoso y costoso de los refuerzos comprados, por dopaje.
Enseguida, comenzaron los escándalos fuera de la cancha. Cristian Calderón, otro de los refuerzos, fue captado cantando en un escenario con la Banda Inolvidable Agua de la Llave. Multa y castigo para el jugador, mientras el equipo en la cancha luchaba por mantenerse en el quinto puesto del primer torneo del año, que finalmente fue cancelado por la pandemia.
En la cancha, el equipo comenzaba a tomar forma cuando el torneo tuvo que ser interrumpido. Poco más de dos meses de entrenamiento en casa hasta que finalmente el plantel pudo volver a entrenar. Una pretemporada atípica. Casos de Covid 19 comenzaron a aparecer entre jugadores y cuerpo técnico. Hubo retención salarial para ayudar al club a manejar la crisis económica.
Esa parte fue especialmente complicada para el equipo a lo largo de 2020, a causa de la pandemia. Los patrocinadores y televisoras dejaron de pagar mientras no hubo futbol. Las pérdidas fueron millonarias y los contratos vigentes de jugadores tenían que pagarse. Además de la retención de sueldo con la promesa de pagarse cuando la situación se regularice, en la parte final del año se dio una reducción salarial al plantel de 6.5 por ciento.
El segundo semestre también fue problemático. Con el futbol de regreso, Chivas reñía la obligación de acabar con la sequía de tres años sin Liguilla. Pero los conflictos fueron apareciendo. Luis Fernando Tena fue despedido muy rápido. Recién volvía tras superar el Covid 19. Víctor Manuel Vucetich apenas llegaba cuando estalló el escándalo de los que fueron bautizados como “hermanos tamarindo”: Alexis Vega y Uriel Antuna.
Los jugadores fueron separados del plantel y pocos días después los “perdonaron” a petición de todo el equipo. Cuando se pensaba que la fiesta pararía al menos por un tiempo, un nuevo escándalo sacudió al equipo, cuando cuatro jugadores decidieron celebrar el triunfo sobre Atlas, al término de dicho encuentro. Aquella noche terminó de la peor forma posible.
Ahora se le tiene que llamar Dieter “N” al jugador que enfrenta un proceso legal, acusado de presunta violación. Fue dado de baja inmediatamente. Los otros tres asistentes a la fiesta fueron puestos transferibles y se les separó del plantel. Amaury Vergara aseguró que Javier Eduardo López, José Juan Vázquez y Alexis Peña no volverían a portar la camiseta de Chivas.
Los contagios de Covid no paraban. En total, el club reportó 15 en lo que va de la pandemia. En la cancha, las ausencias pesaron. Pese a todo, el equipo terminó sexto, superó el repechaje y volvió a disputar unos Cuartos de Final después de tres años. Ahí, eliminó al América y la ilusión de la nación rojiblanca apareció de nuevo. El sueño se acabo en Semifinales frente a León.
El 2020 deja cosas negativas para Chivas. Pero también deja algunos destellos de luz que hacen albergar la esperanza de un mejor 2021. El equipo, ahora en plena recesión económica, no se ha reforzado, pero el técnico tiene ya mayor conocimiento del plantel y la obligación del Guadalajara, como equipo grande, será mejorar lo hecho en los últimos 12 meses.