El mundo entero sufre hoy por culpa de un enemigo invisible: el Covid 19. Muertes, desempleo y confinamiento son sólo algunos de los daños ocasionados por la pandemia. El futbol, por supuesto, no está exento de sus consecuencias. La Liga MX se encuentra detenida hace dos meses y los equipos ya lo resienten.

En el caso de Chivas son varios los perjuicios que ya se ven… y los que faltan por venir. Porque lo visto hasta ahora no es lo único a lo que deberá sobreponerse el equipo. Los daños al Rebaño Sagrado, derivados de la enfermedad, pueden enmarcarse en tres grandes ámbitos: deportivo, económico y mercado de transferencias.

El agravio más evidente es el deportivo. Está parada la Liga hace dos meses y los futbolistas entrenan por separado desde sus casas. Los expertos en el tema de preparación física aseguran que el nivel óptimo de condición en un atleta de alto rendimiento comienza a disminuir a partir de la tercera semana de actividad irregular. Por más que el trabajo realizado en este tiempo sea bueno, no ofrece los resultados que la labor normal en cancha.

Y eso es apenas lo visto hasta hoy. Los jugadores ya realizaron las pruebas de detección de coronavirus. Se espera que el plantel esté sano para plantear entonces una fecha de regreso a los entrenamientos. Si finalmente se decide reanudar el Torneo Clausura 2020, tal vez los clubes no tengan el tiempo ideal de preparación. Habrá lesiones. Inevitablemente ocurrirán.

La parte económica ya se resiente en el Rebaño Sagrado desde hace un tiempo. El flujo de ingresos por patrocinadores y derechos de televisión se detuvo abruptamente. Tampoco hay taquillas, ni venta de insumos dentro del estadio. Como consecuencia del Covid 19, un importante porcentaje del salario de todos los jugadores del primer equipo ha sido retenido en las últimas quincenas.

La directiva planteó al equipo esta medida como opción prácticamente única para asegurar, durante la cuarentena, los sueldos íntegros de otros miembros del staff, quienes ganan mucho menos que los futbolistas. Incluso, existía el riesgo de que en la institución hubiera despidos en esas áreas. El plantel, según allegados al club, aceptó la medida sin problema, con la promesa de que al regularizarse la situación les sería devuelto lo retenido.

Para los jugadores, las consecuencias pueden incluso mayores. En las altas esferas del futbol mexicano se ha tocado ya el tema de una posible disminución de salarios. Replantear muchos de los contratos actuales para bajar las nóminas, pues se prevé que la economía del balompié nacional quedará sumamente tocada. En Chivas, esa opción aún no se habla, pero incluso Ricardo Peláez reconoció recientemente que si se llega a tal extremo, se tendrá que negociar.

Finalmente, en el mercado de transferencias, también hay consecuencias que ya sufre el Guadalajara. No es complicado de comprender: si no hay ingresos, tampoco puede haber egresos. Es por eso que Amaury Vergara tuvo que negociar prórrogas de pago con los distintos acreedores que tiene el equipo luego de reforzarse. Previo al Clausura 2020, Chivas invirtió una fuerte cantidad de dólares para comprar jugadores y acordó fechas para entregar el dinero paulatinamente.

Con la industria paralizada por el Covid 19, cumplir con los pagos se complicó. Los clubes con los que el Rebaño hizo tratos accedieron de buena forma, al comprender la situación que todos sufren. También es previsible lo que viene: una inversión como la anterior no se repetirá. Por más nombres que se suelten al aire, pensar hoy en refuerzos es difícil. Primero, el futbol mexicano necesita definir si jugará o no el resto del torneo.

De cancelarse el Clausura 2020, las pérdidas ascenderán a miles de millones de pesos. Chivas, por supuesto, se verá afectado. Y la llegada de nuevos futbolistas se convertirá en un sueño muy difícil de realizar. El futbol es una industria de élite, sus participantes son privilegiados sociales, pero ante la fuerza del Covid 19, ni ellos están exentos de sufrir las consecuencias de este enemigo invisible.