Seguirá Joy Huerta con el proyecto de Jesse & Joy
GUADALAJARA, Jal., 22 de septiembre de 2026.- Bajo una luna que jugaba a las escondidas entre las nubes, la elegancia y el romanticismo se apoderaron de la noche tapatía con la majestuosa presentación de Michael Bublé, quien tuvo el honor de inaugurar el renovado Coliseo GNP Seguros, espacio que por décadas vibró como el Estadio 3 de Marzo.
El reloj marcaba las 21:30 horas cuando el canadiense pisó el escenario, desatando la euforia de cerca de 20 mil almas dispuestas a entregarse a una velada idílica.
Durante poco más de una hora, el crooner transformó el recinto en un gigantesco salón de baile, guiando a los asistentes por un viaje sonoro impregnado de nostalgia, jazz y pop clásico.
Fiel a su calidez y con esa chispa humorística que lo caracteriza, Bublé rompió el hielo de inmediato.
En un intento por conectar con el corazón de Jalisco, se animó a hablar en español, provocando las risas y los aplausos de un público que ya estaba rendido a sus pies:
“¡Olé! ¡Olé! ¡Olé! ¡Vamos! ¡Bublé! ¡Bublé! ¡Bublé! Señoras y señores, bienvenidos. Soy Miguel Burbujas. Estoy muy, muy feliz de estar aquí esta noche con ustedes, ¡en serio! ¡Qué un placer abrir el estadio! ¿No? ¡Guau! Prometo, no es un chiste, mi ego es grande. Y cuando tú dices ¡Bublé! ¡Bublé!, mi ego es más grande, más grande, más grande. ¡Ah! Ustedes son tan hermosos. Hace calor, ¿no? Es una hermosa noche, ¿no? Muchas gracias, amigos. Tú sabes, este concierto es pura fiesta, pura fiesta esto”.
El repertorio fue un desfile de emociones que transitó desde la potencia de Feeling Good y la dulzura de Haven't Met You Yet, hasta clásicos inmortales como L-O-V-E, Sway y Moondance. Los momentos más íntimos de la noche llegaron con los acordes de Home y Everything, coreadas al unísono por miles de gargantas, donde el intérprete bajó del escenario para estar cercar de sus fans.
La velada guardaba sorpresas: un enérgico popurrí en honor a Elvis Presley y una emotiva balada al piano con You Don't Know Me.
Tras un breve amago de despedida, el canadiense regresó para el ansiado encore, cerrando con broche de oro una noche histórica al ritmo de Cry Me a River y la entrañable Always On My Mind, sellando con fuegos pirotécnicos el inicio de una nueva era para el entretenimiento en Guadalajara.




