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GUADALAJARA, Jal., 16 de agosto de 2026.- Con orquesta en vivo, un escenario impactante y una voz espectacular, Rosalía se presentó la noche del sábado en la Arena VFG con su LUX Tour.
Sus fans acudieron a la cita de manera especial, en su mayoría vestidos de blanco y con atuendos que hacían creer que iban a misa o a una boda, al llevar vestidos de encaje y velos como los que usan las mujeres en algunas religiones.
En punto de las 21:05 horas, las luces del recinto se apagaron. De pronto, un gran lienzo blanco con marco de madera se abrió para que unos hombres vestidos de negro salieran a destapar una caja blanca; tras abrirla, salió una bailarina con tutú amarillo y negro: era Rosalía.
Con una gran luna a sus espaldas, la cantante española comenzó su puesta en escena conformada por 23 canciones divididas en cuatro actos.

Sexo, Violencia y Llantas + Reliquia fue la primera en sonar, poniendo desde un principio la piel chinita, no solo por su gran voz, sino por cada detalle que colocó en el escenario para dejar imágenes espectaculares no solo en la memoria del celular, sino en la de cada asistente. Después siguieron Porcelana, Divinize y Mio Cristo Piange Diamanti.
La Motomami no podía creer lo que estaba pasando. Quedó muda ante los gritos de las miles de personas que se dieron cita en el recinto de Tlajomulco.
“¿Cómo está mi gente de Jalisco? Bienvenidos al LUX Tour. No sé si recuerdan que hace cuatro años estuve yo aquí. Si no me equivoco, fue en el 2022 con el Motomami Tour, y recuerdo que la energía era increíble y veo que eso no ha cambiado ni un poquito. No es mentira, la energía tan fuerte y tan preciosa que hay aquí. El cariño como el vuestro me hace sentir como en casa. Gracias. Esta noche podrán disfrutar mucho de este concierto. Yo pondré todo de mi parte”, dijo la cantante para enloquecer a todos y así seguir la velada.
En el segundo acto, un cisne negro emergió para interpretar Berghain y Saoko al estilo ópera, dejando a todos con la boca abierta por la gran voz de Rosalía; por ello, las ovaciones eran constantes.
Lo urbano no se dejó de lado. “¿Cuántas Motomamis tenemos aquí esta noche y cuántos intocables tenemos aquí esta noche?”, cuestionó la artista. La Fama, La Combi Versace y De Madruga pusieron a todos a bailar.
El tercer acto inició con El Redentor para darle paso a un momento especial para sus fans, porque con Can't Take My Eyes Off You algunos pudieron subir al escenario para ver a Rosalía cantando como si fuera una obra estilo Mona Lisa detrás de un marco.
Dentro de su montaje, Rosalía tiene un confesionario donde invita a algún famoso a revelar algo de su vida. En esta ocasión, Yeri Mua fue la elegida, quien habló de una relación tóxica que tuvo.
Una de las favoritas apareció: La Perla, poniendo a todos a cantar. Para Sauvignon Blanc, la española cambió la copa de vino por algo más local, un caballito de tequila, y se lo tomó de hidalgo. Ante la petición del público, se tomó otro con el tradicional: “arriba, abajo, al centro y para adentro”.
Con Rumba del Perdón, caminó por una pasarela colocada debajo del escenario, donde sus fans pudieron saludarla y cantar con ella.
Desde un escenario alterno —un poco complicado de ver para los que estaban en la zona general de pie porque estaba casi al ras del suelo—, interpretó CUUUUuuuuute.
La cita con Rosalía estaba cerca de terminar. Para el último acto, la Motomami salió vestida de ángel y puso a todos a bailar con Bizcochito, para luego dar paso a Despechá, donde todos gritaron hasta ensordecer a más de uno.
Agradecida por el gran cariño que le brindaron en la primera de dos noches que tiene pactadas en la Arena VFG, la española dijo adiós con Focu Ranni. Una vez más mostró que es una de las favoritas del público tapatío, al que no le pesa ir a un recinto alejado para poder verla.
Este domingo Rosalía regresa a este espacio para su segunda fecha.




