GUADALAJARA, JAL., 1 de agosto de 2019.- La Mesa Directiva dio turno directo a la Segunda Comisión de la Permanente un punto de acuerdo para instar a la Secretaría de Salud federal a coordinar esfuerzos con sus homólogas en las 32 entidades federativas, a fin de atender la  adicción a los videojuegos en cualquier grupo de la población.

La exposición de motivos del documentos impulsado por el PAN señala que la Asamblea Mundial de la Salud, como órgano decisorio supremo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recientemente concluyó su edición número 72 en Ginebra, Suiza, en donde se agregó a la Clasificación Internacional de Enfermedades dos trastornos de la época actual: el desgaste profesional (burn-out) y la adicción a los videojuegos (gaming).

El segundo fue incluido en la categoría de comportamientos adictivos o de dependencia, cuyo diagnóstico del trastorno se confirma cuando el comportamiento adictivo se observa en un lapso de al menos 12 meses, aunque existen casos en los que el padecimiento es evidente y grave en periodos más breves.

Los síntomas incluyen: deterioro en el control sobre el juego (desde el inicio hasta el final, pasando por la frecuencia, intensidad, duración y contexto); incremento de la prioridad prestada al juego, que se antepone a otros intereses y actividades cotidianos; persistencia o aumento del tiempo dedicado al juego pese a que tenga consecuencias negativas.

Según el documento, “la adicción a los juegos digitales supone un riesgo alto para la salud física y mental de la persona afectada o de quienes la rodean toda vez que el patrón de comportamiento del jugador genera un deterioro personal, familiar, social, educativo u ocupacional, además de incidir en otras áreas importantes de funcionamiento del individuo”.

Los profesionales y las autoridades de salud de todos los países podrán considerar ambas afecciones como nuevas formas de perturbación de la vida moderna; mismas que se reflejarán en el año de 2022 en la clasificación Internacional de Enfermedades CIE-11.

En los últimos años, se alerta del incremento en el número de demandas de tratamiento por presentar problemas con el uso de los videojuegos entre población menor de edad.

Por ello, es imprescindible para el Senado de la República que el país comience a trazar la ruta a favor de abatir este y otras situaciones que alteran la salud mental de la población y que en algunos casos, ponen en riesgo la vida.