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GUADALAJARA, Jal., 27 de agosto de 2026. La construcción de torres de departamentos no necesariamente se traduce en una ciudad más accesible o habitable. Especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) advirtieron que el crecimiento vertical, acompañado del aumento de las rentas y la transformación de barrios tradicionales, puede provocar el desplazamiento de habitantes y profundizar la desigualdad urbana.
El profesor investigador del Departamento de Estudios Sociourbanos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), Diego Nápoles Franco estimó que hasta 60 por ciento de la nueva vivienda construida en el Centro de Guadalajara podría estar desocupada, de acuerdo con trabajos de campo realizados por él.
El académico aclaró que se trata de un cálculo y que resulta complicado obtener cifras precisas debido a las restricciones para acceder a los nuevos desarrollos habitacionales.

“La gentrificación puede mejorar y transformar físicamente ciertas zonas, pero también genera exclusión, desplazamiento y mayor desigualdad urbana. Pareciera que la ciudad se está construyendo para unos pocos, y no para toda la población. No estamos apostando a una redensificación de la ciudad, sino a una estratificación, algo muy elitista, clasista”.
Nápoles Franco consideró que Guadalajara necesita contener la expansión hacia la periferia y avanzar hacia una redensificación coordinada, pero condicionada a la capacidad de las redes de agua y drenaje, el transporte público y otros servicios urbanos.
La coordinadora de la Maestría en Diseño de Información y Comunicación Digital del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), Livier Escamilla Galindo señaló que la sustitución de viviendas tradicionales por torres y establecimientos comerciales también modifica la composición social de los barrios.

“Tiran casas tradicionales para levantar torres enormes de departamentos; llegan comercios que son costosos y que van dirigidos principalmente a visitantes. Esto lleva a que las rentas suban, se dupliquen, se tripliquen y a que los vecinos que vivían de toda la vida ahora se tengan que ir porque ya no pueden pagar”.
La académica puso como ejemplos la colonia Americana, en Guadalajara, y el Centro Histórico de Puebla, donde el atractivo patrimonial puede convertirse en un factor para el desarrollo de actividades comerciales que terminan debilitando la identidad de las comunidades que habitan esos espacios.
El estudiante del Doctorado en Geografía y Ordenación Territorial del CUCSH Ciro Valdovinos Ayala, planteó que la construcción de edificios altos debe analizarse más allá de su impacto visual o del número de viviendas que genera.

Por su parte, la maestra en Urbanismo y Medio Ambiente Myrna Hernández Cervantes, estudiante del mismo doctorado, sostuvo que los instrumentos de planeación urbana determinan qué tipo de ciudad se construye y para quién.
“La vivienda se debe de ver como una manera de vivir; ver a quién estamos construyendo. Muchas veces las ciudades las valoramos de acuerdo con su verticalidad, su superficie construida; pero, en realidad, una ciudad se puede valorar por la capacidad que tenga de poder concentrar a los habitantes, de poder mantenerlos”.
Los especialistas coincidieron en que el reto para el Área Metropolitana de Guadalajara consiste en redensificar sin expulsar a quienes ya habitan los barrios, mediante vivienda accesible y sustentable y una planeación que considere la infraestructura disponible.