IMEF prevé crecimiento de 1.7% para México y pide certeza a inversiones
GUADALAJARA, Jal., 12 de febrero de 2026.- Mientras la discusión energética nacional suele centrarse en el petróleo y la electricidad fósil, en los Altos de Jalisco se acaba de abrir una grieta hacia el futuro.
La empresa Brimex Energy ha obtenido el primer permiso federal en la historia de México para comercializar biometano, un combustible que se ostenta como limpio generado a partir de desechos del campo.
Este movimiento, avalado por la Secretaría de Energía (SENER), no es solo un trámite administrativo; es el nacimiento formal de un mercado regulado de biocombustibles gaseosos en el país, teniendo como sede la planta de producción en Lagos de Moreno.
El biometano es, esencialmente, gas obtenido del tratamiento de residuos orgánicos, agrícolas y pecuarios. El permiso otorgado permite comercializar hasta 12 mil 456 metros cúbicos diarios, un volumen que alcanzaría para cubrir el consumo básico de más de dos mil 500 viviendas.
Para una región como los Altos de Jalisco, líder en producción pecuaria, esto significa transformar un pasivo ambiental (el excremento y desechos orgánicos) en un activo económico. El impacto ambiental es directo: se estima que este proyecto evitará la emisión de ocho mil toneladas de dióxido de carbono al año, atacando directamente la liberación de metano a la atmósfera.
El fin de la dependencia fósil
Hasta ahora, el gas natural que consume la industria y los hogares mexicanos depende en gran medida de las importaciones. La integración del biometano al sistema energético nacional permite:
Sustituir gas fósil en procesos industriales y generación eléctrica.
Reducir la dependencia del gas importado.
Fomentar la economía circular, ya que además del gas, el proceso genera subproductos como biofertilizantes para el mismo campo.
Aunque Jalisco impulsó el acompañamiento a través de su Secretaría de Desarrollo Energético Sustentable, el hito es nacional. Manuel Herrera Vega, titular de la dependencia estatal, calificó el hecho como un parteaguas que sienta las bases legales para que otros proyectos similares en el resto del país puedan salir de la informalidad o el autoconsumo y entrar al mercado abierto.
Con este permiso, Brimex Energy y Jalisco no solo producen energía; están dictando las reglas de cómo México podría dejar de quemar combustibles fósiles para empezar a aprovechar lo que su propia tierra y ganado producen.




