GUADALAJARA, Jal., 26 de julio de 2021.- La tapatía Alejandra Orozco y Gabriela Agúndez se bañaron de gloria al colgarse la medalla de bronce en los clavados sincronizados plataforma de 10 metros. México consiguió su segunda preseas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en el deporte que más éxito ha dado al país a lo largo de la historia. Una madrugada inolvidable para la pareja nacional.

La competencia fue de cinco turnos, los dos primeros obligados, con límite de dificultad. Las mexicanas abrieron su participación con un clavado inverso en posición B, de 2.0 grados. La ejecución fue suficientemente buena para recibir por parte de los jueces 47.20 puntos, suficientes para colocarse a mitad de la tabla, en cuarta posición después de ver a las ocho parejas participantes por primera vez.

Para la segunda ocasión que subieron a la plataforma, Agúndez y Orozco tiraron un clavado hacia atrás simple. Aunque fue bueno en sincronización, la ejecución fue castigada por los jueves. Apenas recibieron 43.80 puntos para 91.20 en total. La dupla mexicana descendió en ese momento hasta la penúltima posición, a nueve unidades de la pelea por el bronce.

La oportunidad de remontar puestos se presentaba en los últimos tres clavados, en los que el grado de dificultad, un factor importante para las calificaciones, es libre. En el tercer turno, con tres y media vueltas al frente, de 3.0 grados de dificultad, las mexicanas consiguieron 69.30 puntos y con un acumulado de 160.50 subieron a la quinta posición.

Crecía la ilusión de una medalla olímpica, pues el bronce se encontraba a menos de tres puntos de distancia al comenzar la cuarta ronda. Canadá se encontraba en el segundo puesto y cometió un error importante en esta ronda. Así, se prendía otra luz de esperanza para Agúndez y Orozco en el Centro Acuático de Tokio.

Para su cuarto turno, las mexicanas tiraron un clavado de tres vueltas y media hacia adentro en posición C, con 3.2 grados de dificultad. La entrada al agua no fue limpia y recibieron 68.16 puntos por su ejecución. El total de 228.66 puso a la pareja en la cuarta posición, a sólo 1.32 de Japón, que nunca ha conseguido una presea en esta prueba olímpica y a 3.42 de Estados Unidos, que era segundo.

La gloria de una medalla para Gabriela Agúndez y Alejandra Orozco se encontraba a una buena ejecución de distancia. La quinta ronda lo definiría todo. Las mexicanas tiraron un clavado de dos vueltas y media hacia atrás, uno y medio giros, 3.2 dificultad. Recibieron 71.04 puntos para un total de 299.70 que las colocaban en la tercera posición.

Sólo quedaba ver la ejecución de la dupla japonesa. Agúndez y Orozco a un lado de la fosa de clavados observando. La ejecución de la dupla local no fue la mejor. Faltaba la calificación de los jueces, que tenían que calificar a las locales y eso siempre es factor. Pero al ver las notas, las mexicanas se abrazaron, se mantenían en la tercera posición.

Faltaban algunas duplas por participar en la quinta ronda, pero nadie le pudo dar alcance a México. La gloria fue para Alejandra Orozco, ahora doble medallista olímpica y Gabriela Agúndez, quienes se colgaron la medalla de bronce. Los clavados se confirmaron como el deporte que más medallas olímpicas ha dado al país. El oro fue para las chinas Yuxi Chen y Jiaqi Zhang (363.78) y la plata para las estadounidenses Jessica Parratto y Delaney Schnell.

Foto: Cortesía Iván Bautista