El resultado está bien, pero fue muy abultado: Hernán Crespo
GUADALAJARA, Jal., 22 de octubre de 2026.- Aquel domingo, Matías Almeyda aterrizó en la ciudad de Guadalajara sin saber que ese preciso día comenzaría la era más exitosa de Chivas después del Campeonísimo. Mientras tanto, en Verde Valle el equipo entrenaba bajo el mando de José Manuel de la Torre… el técnico todavía no era despedido, cuando la directiva ya había traído al sustituto.
El arranque fue turbulento. También el final. Pero en medio de eso, ocurrió una historia que bien podría etiquetarse como amorosa entre una afición necesitada de éxitos y un entrenador que se los dio. Hasta la fecha, el Pelado es respetado y querido en la Perla Tapatía, pues sus triunfos al frente del Rebaño Sagrado no han podido ser igualados.
Almeyda llegó con el Torneo Apertura 2015 ya comenzado. El inicio no fue sencillo pues mucha gente estaba molesta por el trato que se le había dado al Chepo en su salida. El argentino fue cuestionado y criticado. Pero ganó crédito de inmediato, pues en ese mismo semestre levantó la primera de cinco copas que le dio al Guadalajara. Conquistó la Copa MX gracias a una victoria por 1-0 en casa de León.
El año 2016 estuvo marcado por las dos dolorosas eliminaciones sufridas ante América en Cuartos de Final, tanto en el Clausura como en el Apertura de ese año. Pese a lo duras que fueron esas caídas, el proyecto se sostuvo porque seguía sumando trofeos a la vitrina. En ese año conquistó la Supercopa MX, al vencer a Veracruz. Con ese triunfo, ademas aseguraba el boleto a la Copa Libertadores. Para su mala fortuna, los equipos mexicanos quedaron fuera del torneo continental en aquel 2016.
La cúspide de su gestión llegaría en el Torneo Clausura 2017. Chivas logró lo que ningún otro equipo mexicano pudo hacer: ganó la Liga y la Copa en el mismo semestre. El certamen copero lo conquistó tras vencer en penales al Morelia, mientras que la estrella 12 de su historia se la adjudico luego de superar a Tigres por 4-3 global.
La cuenta pendiente era a nivel internacional, pues Guadalajara tenía más de medio siglo sin ganar la Concacaf. Para el arranque de 2018, el equipo de Matías Almeyda enfrentaba ya serias dificultades con su directiva. Los números en la Liga MX eran malos. Pero en el torneo regional, logró coronarse tras vencer a Toronto en la Final. Fue su quinto y último título.
Además, perdió la oportunidad de sumar otros dos trofeos al caer en la Copa MX del Apertura 2016 ante Querétaro y en el Campeón de Campeones 2017 contra Tigres. Su gestión de poco menos de tres años alcanzó siete Finales. Acostumbro al Guadalajara a pelear por títulos. Y eso es hasta el día de hoy agradecido por los aficionados rojiblancos.
Pero el final de su historia resulto tan turbulento como el principio. Durante las instancias finales de la Concacaf 2018, los jugadores protestaron públicamente porque la directiva no les había pagado los premios prometidos por el doblete del Clausura 2017. Un año había pasado sin que la familia Vergara liquidara esa deuda. Matías Almeyda estuvo, como siempre, del lado de sus futbolistas.
Esto no fue bien visto por la directiva. Su relación con José Luis Higuera de por sí ya era complicado. Se dificultó aún más. Finalmente, su proyecto fue cortado en junio de 2018. Al Pelado se le permitió utilizar la sala de prensa del estadio para despedirse. Ningún directivo de Chivas estuvo presente para decirle adiós o para siquiera agradecerle por los títulos obtenidos. Y así terminó una brillante historia.
El próximo sábado, Chivas y Matías Almeyda se volverán a encontrar, pero ahora como adversarios. Será la primera vez que esto ocurra. Hoy el Pelado dirige al Monterrey y será en el Estadio BBVA donde verá nuevamente la camiseta del Rebaño Sagrado, pero ahora como rival. El Guadalajara está ahora en manos de otro argentino: Gabriel Milito. También será la primera vez que estos técnicos se enfrenten.




