La esperanza de refuerzos que tenían millones de aficionados rojiblancos se esfumó con un simple tuit. “Somos los que estamos y estamos los que somos”, escribió Ricardo Peláez, director deportivo de Chivas. “Confianza plena en este grupo”, agregó. Y así, en esos escasos segundos que toma leer un mensaje tan breve, se encendió también la molestia de quienes ver a su equipo competir por algo más que meterse al repechaje.

La sospecha natural de muchos es que Guadalajara no tiene dinero para contrataciones. Que la crisis económica provocada por la pandemia de Covid 19 ha pegado duro. Que algunos patrocinadores importantes retiraron su presencia en la camiseta que apenas está por presentarse. Y que los que se quedaron han renegociado tarifas menores ante la falta de liquidez.

Es fácil suponer que esa es la razón de la falta de refuerzos cuando se recuerda que hace muy poco tiempo, uno de los objetivos del equipo era contratar al Jimmy Gómez, un futbolista no precisamente de alto perfil, pero sí de toda la confianza del técnico Víctor Manuel Vucetich. No es una estrella. No es un jugador tan caro como podrían ser otros en su posición… y aún así no alcanzó. Se lo llevó FC Juárez. 

Si Chivas no tiene ni para jugadores que en cuestión de nombre no están en la parte alta del escaparate, entonces claro que da para suponer que el problema es económico. Sin embargo, la directiva asegura que el tema es distinto. Dicen que hoy la apuesta está enfocada en la cantera. Se prometen futbolistas hechos en casa que habrán de revolucionar la situación del equipo y que serán la envidia de los demás clubes.

¿Está mal pretender un equipo que tenga ADN completamente rojiblanco, identificado con los colores y comprometido con el escudo? Seguramente no, claro que no está mal. El tema es que lograr eso toma tiempo, si es que resulta posible pues en México no hay referencias cercanas de un proyecto de ese tipo. Hay equipos que le dan importancia a la cantera, pero normalmente eso va respaldado de contrataciones de peso que guíen a esos jóvenes.

Entonces surge la otra pregunta: ¿La afición de Chivas está dispuesta a soportar el tiempo que toma formar un proyecto como ese? La paciencia es corta cuando se trata de resultados en un equipo grande. Los seguidores del Rebaño Sagrado ya no quieren un título de Liga cada 10 años. La propia historia del club demanda trofeos mucho más a menudo que eso.

La más clara muestra de la impaciencia de la nación rojiblanca se encuentra en las respuestas al mensaje de Ricardo Peláez. Hay molestia por la falta de refuerzos. Existe poca confianza en que los jóvenes que vengan de abajo puedan ser solución inmediata. Mucha gente prefiere y exige contrataciones de nombres con jerarquía para respaldar a esos canteranos que bien pueden ser el futuro… pero la sagrada afición de Chivas merece un presente.

No está mal pensar en un equipo con 70 por ciento de jugadores hechos en casa y 30 por ciento importados de otros equipos. Al contrario. Eso le daría al Guadalajara una identidad y compromiso con la camiseta que cualquier aficionado quisiera ver. Pero si en lo que se llega a eso se invierten algunos millones de los que genera el Rebaño Sagrado en refuerzos importantes, una gran parte de la afición lo agradecería. Ahora que si no hay dinero, pues ni hablar…