
Todo listo para la novena Copa Leones Negros
GUADALAJARA, Jal., 22 de abril 2020.- El calendario marcaba el 22 de abril de 1951, fecha histórica e inmaculada en la era del Atlas, pues ese día, en el mítico Parque Oblatos, los Rojinegros se alzan campeones en la última jornada frente al acérrimo rival: el Guadalajara.
En la Perla Tapatía no se hablaba de otra cosa que no fuera el Clásico Tapatío y esperaban ansiosamente el duelo. Ya en el inmueble también conocido como Estadio Felipe Martínez Sandoval y previo al arranque del partido, los aficionados rojiblancos se burlaban de su oponente, al ingresar a la cancha una chiva rayada, la cual tenía como objeto el comer margaritas.
Comienza el juego y son las Chivas quienes se van con todo ante la meta del seleccionado nacional, Raúl Inglés Córdoba, quien soporta estoicamente los embates de Tomás Balcazar y compañía. Después de un férreo primer tiempo, se van al descanso con empate a cero. En la parte complementaria, a los 55´, Rafael Rafles Orozco comete una mano dentro del área por lo que el nazareno, el Cuate Salceda, decreta el penal, armándose la bronca por tan polémica decisión, lo cual mantuvo detenido el encuentro durante siete minutos.
Una vez que el árbitro logra apaciguar los ánimos y Edwin Cubero, al ver que nadie de sus compañeros toma la pelota para hacer el cobro, se arma de valor y se postra con el esférico en el punto de castigo, preparado para realizar el disparo. El costarricense anida la redonda en las redes, lejos del alcance del guardameta Jaime Tubo Gómez, para poner el 1-0, marcador que ya no se movería y con ello, el Atlas se convierte en el primer equipo de Jalisco en alzar el título.
Al término del encuentro, el guardavallas, Jaime Gómez, a quién le caló hondo el resultado y dejándose llevar por la rabia de ver campeón de Liga a su rival deportivo, no dudó en lanzar una sentencia que aún persiste en los de La Academia.
“Festejen, que no van a volver a ser campeones en 50 años. Es más, antes de que me muera no vuelven a coronarse”, expresa Gómez Mungía.
La fanaticada rojinegra se lanza a la cancha para felicitar a sus ídolos y levantarlos por los aires para pasearlos en hombros alrededor de la cancha, culminando una temporada de ensueño para el equipo que dirige Eduardo Ché Valdatti, pues fueron líderes de la competencia con 30 unidades en 22 juegos ganando en 12 ocasiones, por seis igualadas y cuatro descalabros, marcaron 44 goles y recibieron 23: Chivas no se comió las margaritas, el León no sacó la victoria en Veracruz, Adalberto Dumbo López es subcampéon de goleo con 14 dianas, solo por debajo de Horacio Casarín de Necaxa, quien llegó a 17, pero además, tenía a otros dos elementos en la lista de anotadores: Edwin Cubero con 11 festejos y el mexicano Javier Novo con siete balones en la red.
Luego del festejo que incluye mariachis y tequila, jugadores, cuerpo técnico y directiva se dirigen a visitar y agradecer a la Virgen de Zapopan, por ser parte fundamental en la obtención del campeonato. Es así que desde entonces, La Fiel renueva año con año, torneo tras torneo, la esperanza e ilusión de volver a ver a su escuadra como el mandamás del futbol mexicano.
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