
Amazon se une a la Selección Mexicana
GUADALAJARA, Jal,. 13 de julio de 2021.- La clavadista originaria de Zapopan, Jalisco, Alejandra Orozco Loza, nació un 19 de abril de 1997 y a su corta edad, es una de las máximas referentes del deporte nacional y llegará a los Juegos Olímpicos de Tokio con la experiencia de ya haberse colgado una presea olímpica, por lo que a sus 24 años, buscará que esa madurez le lleve a cosechar grandes logros para ella, su equipo y para México.
En entrevista exclusiva con Quadratín Jalisco, platicó de todo lo referente a su carrera y de lo que viene para ella en la justa que comienza en poco más de una semana.
Platícanos tus inicios en los clavados, ¿quién te lleva a tener el primer contacto con este deporte?
Una vecina empezó a hacer gimnasia. La empezaron a llevar a clases de gimnasia, ella llegaba y me enseñaba lo que había aprendido ese día y me entro la espinita de ir a un deporte, gimnasia. Le comenté a mi mamá, buscó algunas instalaciones y encontró las del Code Jalisco y fue ahí hacer las pruebas previas para entrar a gimnasia. Llego a las instalaciones y lo primero que se ve es la fosa de clavados, porque esa es al aire libre, entonces vi cómo se aventaban desde la plataforma y daban vueltas parecidas a las de gimnasia y lo primero que pensé fue: ‘me quiero aventar. Quiero saber qué se siente’.
Siempre me ha gustado la adrenalina: montañas rusas y todo eso. Fue lo que me atrapó como imán. Después me acerqué a preguntar a los entrenadores. Me dijeron que hay que hacer pruebas de fuerza, flexibilidad y de valentía, también. Las pasé y me invitaron a formar parte del equipo. Al principio fue, no a jugar, pero sí a aventarme, a sacar un clavado nuevo, a ver qué tal. Hasta que supe lo que era el alto rendimiento, supe lo que eran unos Juegos Olímpicos, precisamente porque un compañero fue a sus primeros Juegos Olímpicos, regresó en 2008, nos platicó lo que había vivido y fue un: ‘yo también quiero vivir eso’.
¿Cómo viviste el colgarte una medalla olímpica junto a Paola Espinosa, cuando tenías tan solo 15 años?
Sí. Cuando descubro lo que son Juegos Olímpicos, que quiero empezar a llegar a trabajar, empiezo el ciclo. Primero mi meta Guadalajara 2011 en los Juegos Panamericanos, eran en casa, con mi gente, yo me imaginaba ahí. Claro que era llegar a unos Juegos Olímpicos, pero no sabía si iba a llegar a Londres, estaban muy cercanos. Era el objetivo y de ahí partir (Centroamericanos, Juegos Panamericanos, Mundiales, Copas del Mundo, Juegos Olímpicos).
Llego a los Juegos Panamericanos, no me toca participar ahí, me tocó ser voluntaria y ahí me gustó mucho cómo todo el equipo ganó todas las medallas y como todo el Complejo estaba lleno a reventar y esa sensación de ver a mis compañeros que estaban ganando, de verlos en el podio, fue: ‘yo quiero vivir eso, sentirlo’.
Meses después, es cuando me habla Paola y me dice a mí y a mi entrenador, que si queríamos formar la pareja de sincronizados para buscar el boleto para Juegos Olímpicos. Fue un shock para una niña de 14 años, que yo dije: ‘de cero a todo’. Estaré lista, preparada, mi entrenador me dijo que si están confiando en mí es porque puedes, tienes potencial, tú eres grande y en lugar de irme por el lado del miedo, me cambió el chip. Llegamos a la Copa del Mundo, lograos el boleto rayando la clasificación, 8 de 8 y ya de ahí fue una guía para mí. Me dijo: ‘Vamos a llegar, a trabajar para Juegos Olímpicos’. Llegamos a los Juegos y me sentía como en un cuento de hadas, yo estaba viviendo lo soñado, no dimensionaba en donde estaba. Disfrutaba enfocada en mis clavados, al lado de mi ídolo, no tengo palabras para describir eso, yo era feliz (sonríe al recordarlo).
Cuando llega el día de la competencia, yo me sentía tranquila. Creo que las dos estábamos tranquilas porque el trabajo se había hecho, había posibilidades, en Juegos Olímpicos todo puede pasar. Era cumpleaños de Paola, me sentí honrada de participar con ella y decíamos: ‘cuando salgamos, hay que mirar el tablero y si estamos en un dos o tres, hay medalla, excelente’.
Enfocadas en nuestros clavados. Último clavado, salimos y ya había un dos y luego fue que sabíamos que lo habíamos hecho bien, vimos el dos y era como un, medalla segunda, nos abrazamos, abrazamos a los entrenadores y en ese momento, yo caí en shock (vuelve a reír). Fue todo muy rápido. Recuerdo que la abracé, al entrenador también, nos estábamos poniendo el uniforme para ir a la premiación, pusieron una canción que me gustaba mucho en ese momento. Las gradas enormes de tanta gente, muchísimos mexicanos. Buscaba a mis papás y nunca los encontré. Vi que le colgaban la medalla a Paola y luego dije: ‘yo también competí con ella’. Casi me voy de boca porque pesaba mucho (ríe) y nunca pensé que mi historia empezaría ahí.
El tener el sentimiento de haberle cumplido a México y a la gente que está a tu alrededor, ha de ser maravilloso.
Sí. Es un trabajo en equipo, quizá muy apresurado, pero fue muy intenso, muchas personas que estuvieron atrás y a lado de nosotras siempre. Mi familia no cabía, estaban felices, era obviamente algo nuevo para nosotros y lo estábamos viviendo, fue un momento muy especial que marcó mi carrera y mi persona.
¿Desde qué momento te toma Iván Bautista? ¿en qué momento se da el contacto para que se logre la ansiada medalla?
Empecé a clavados con el profe Adolfo, muy conocido ahí entre los clavadistas. Después estuve con la entrenadora Rosario Mendoza que estuvo en mi etapa infantil, pero Iván ya nos había echado el ojo, como que ya le decía Rosario como era mi entrenamiento y su primer acercamiento conmigo, fue cuando me golpeo en un clavado, él se acerca y me dice que lo vuelva a hacer.
Me tenía que subir otra vez, porque era un clavado de una competencia nacional, una Olimpiada, etcétera. Yo no quería (ríe), se acercó, me dio unas palabras de aliento y fue muy claro conmigo, me dijo: ’en clavados hay dos opciones, lo puede agarrar de hobbie o lo puedes agarrar pensando en que puedes hacer historia para tu país. Un día tú vas a llegar, puedes estar en esa plataforma, hacer clavados de 10 metros, hacer historia para tu país, tú decide’. Me acuerdo que me quedó muy grabado en ese momento y yo seguí en mi etapa infantil con Rosario Mendoza y ya casi para pasar a juvenil para tirarme de los 10 metros ya estuve más de lleno con él y su auxiliar Fernanda González, y ya fue ahí cuando se crea esta escuela mancuerna ya previa a pulir los clavados o a tirar la serie de los clavados de riesgo y ya es ahí cuando llega 2011, 2012 y de ahí para adelante.
“Iván es una persona muy teórica, a pesar de que él no fue un clavadista en su momento, le apasionan los clavados, siempre está buscando maneras, soluciones, de todo, le apasiona este deporte”.
Alejandra Orozco
En el box se dice que quien entra a la disciplina de Eddy Reynoso, entrenador del Canelo, está destinado a figurar. En el caso de Iván Bautista y los clavados es lo mismo.
Sí. Iván ha creado una escuela. Ha entrenado una escuela en los clavados de cero a 100. Al final ese llevar a los atletas desde pequeño, es crear un clavadista y él junto con todo su equipo lo hacen casi casi enseñarles a nadar, a tirarse de tres y media, cuatro y media, 10 metros. Es una escuela de mucho aprendizaje. Iván es una persona muy teórica, a pesar de que él no fue un clavadista en su momento, le apasionan los clavados, siempre está buscando maneras, soluciones, de todo, le apasiona este deporte (ríe) y creo que esa escuela que ha creado ya es grande. Si antes éramos 10 ya somos 100 clavadistas y todos han dado resultados, pero yo creo que la clave de la escuela de Iván, es el trabajo. Él siempre nos lo dijo: ’nosotros tenemos que buscar hacer un clavado perfecto o defendernos en la alberca con nuestro trabajo y es hasta la fecha que yo lo tuve de chiquita y lo tengo hasta ahorita, que siempre el trabajo va a dar frutos, no dejar los entrenamientos, dar el 100 por ciento en ellos, comprometerte con tus sueños y realizarlos hasta el final.
Y esa pasión de Iván por los clavados se los refrenda a ustedes sus atletas.
Sí, yo de chiquita desayunaba, comía y cenaba clavados (vuelve a sonreír) digo, todavía, pero es como una semillita muy buena, porque en el camino hacia tu sueño, hay muchas cosas de aprendizaje para tu vida. Muchos valores, muchas enseñanzas, cosas que el deporte te deja y que te las vas a llevar al terreno personal.
Esta será tu tercera justa veraniega en la que ahora serás una de las figuras a seguir, donde lamentablemente no estará presente Paola Espinosa, ¿has hablado con ella? ¿qué te dejó como experiencia el haber compartido plataforma?
Es un ejemplo para muchas niñas, muchas de clavados vimos como ella triunfaba y ganaba medalla y como les ganaba a las chinas, sabemos que China es potencia, pero una mexicana lo está logrando y sabemos que si ella puede, nosotros también. Esa es una guía muy importante que nos ha enseñado a todas, no nada más de clavados, sino de otros deportes y la verdad hay muchas herramientas, palabras, momentos que me ha aportado.
Ahorita también el estar compitiendo con Gaby, a lo mejor ahora puedo identificar algunas acciones o palabras que ella me decía en su momento, como en mis primeros Juegos Olímpicos, pero también. como nuestra historia ha sido tan diferente, creo que nos hemos regalado muchas palabras, porque también en su momento le preguntaba cosas que ella no había vivido, entonces era más bien como darnos conocimientos de ambas partes.
Una de las que me dijo y que me dejó fue luchar hasta el final, el enfocare en mi objetivo y lo que no estén mis manos, dejarlo ir competitivamente hablando. Hay cosas de las que no debemos preocuparnos, sino enfocarnos en nuestro trabajo.
“La verdad es que con Gaby ha sido muy sencillo, en el sentido de que es una mujer que se ve muy pequeña, pero ya tiene una trayectoria impresionante”.
Alejandra Orozco
En este año serás la guía de una joven como Gaby Agúndez, ¿cómo ha sido tu proceso de maduración deportiva para ser el ejemplo de Gabriela?
La verdad es que con Gaby ha sido muy sencillo, en el sentido de que es una mujer que se ve muy pequeña, pero ya tiene una trayectoria impresionante, lleva su camino bien establecido: Panamericanos, Centroamericanos, Juegos de la Juventud, Mundiales, Copas del Mundo. Lo que le hacía falta en su lista era Juegos Olímpicos a pesar de ser tan chica.
Y a mí ha sido al contrario, ella me ha dado mucha energía, motivación, hambre de llegar a esta competencia de una mejor manera, a lo mejor en su momento de no caer en el conformismo y eso nos ha ayudado a hacer una gran mancuerna, ese buen equipo, que desde un principio lo soñamos y nos comprometimos juntas y hemos estado jalándonos una a la otra hasta llegar ahorita y creo que lo que le pueda aportar a su trayectoria, no sé si le ayude o no, espero que sí, pero también ella ha sumado a la mía y al final es vivir esto juntas, las dos lo trabajamos, lo soñamos juntas y que al final la unión hace la fuerza y que estamos felices de poder gozar este momento y de dar el 100 hasta el final.
En el tema de la emoción ¿cómo va? ¿es la misma? ¿varía por la experiencia que ya tienes?
Al contrario, me siento más completa. Me siento como Londres que llegue a lo mejor una niña de 15 años no dimensionaba donde estaba, pero los estaba viviendo, disfrutando lo que correspondía. A lo mejor a Río llegué con la otra cara de la moneda en una etapa de cambios, de adaptación, de crecimiento físico-mental, esta etapa de ser al final de cuentas adolescente (nuevamente sonríe) tenía 18-19 años, sí me costó un poco de trabajo. Llegué más presionada, al final el trabajo ya se había hecho, pero hay trabajos que se hacen con la cabeza.
Me dejó mucho aprendizaje y ahorita para estos mis terceros Juegos Olímpicos siento que me estoy llevando lo mejor de los dos para que sea mi clave en la competencia.
La primera vez fue plata, ¿cómo sueñas tu próxima experiencia en Tokio? La tercera es la vencida ¿cierto, Ale?
(Sonríe por enésima vez) Es lo que me dicen. Yo me siento feliz, satisfecha en el sentido de que las medallas se construyen en los entrenamientos, lo que siembras vas a cosechar, me siento tranquila de que he sembrado mucho trabajo, esfuerzo, muchos sueños, mucho equipo, no lo he hecho sola, ese fruto que queremos y que más allá de un resultado, el poder crecer, aprender del camino juntas.
Estos Juegos Olímpicos valen muchísimo, los valoro mucho y al final lo que esté en mis manos, lo que yo pueda controlar, lucharé hasta el final. Todo puede pasar, iré clavado por clavado y al final voltear a ver el tablero como hace nueve años y que el resultado sea cual sea.
Este tiempo en el que se aplazó por el tema del Covid 19 a ti te benefició e irás en busca de medalla para México.
¡Claro! Después de un año de incertidumbre para todos en el que de un momento a otro se paró el mundo, no sabíamos que iba a pasar. En mi caso no sabía qué iba a hacer clavados o no, voy a estar aquí o ya no, todos los pensamientos que llegaron en ese momento. Es como unos Juegos Olímpicos de fe, esperanza, de decirnos a nosotros como humanidad que afortunadamente el mundo sigue girando, seguimos viviendo, disfrutando lo que más nos gusta, no sabes lo que va a pasar mañana.
Momentos difíciles con la familia, de incertidumbre y al final la vida sigue. Creo que todo lo que nos ha dejado este año extra es lo que debemos aprovechar y valorar.
“Más allá de un sacrificio, creo que lo que a veces me ha costado es el tiempo con mi familia, mis seres queridos, momentos que sí me he perdido en el camino”.
Alejandra Orozco
¿Qué haz sacrificado por llegar a ser la atleta que eres?
Créeme que ya no lo veo como sacrificio. En realidad, es a lo que me dedico, me gusta, las personas que están a mi alrededor es por lo que hemos trabajado. Más allá de un sacrificio, creo que lo que a veces me ha costado es el tiempo con mi familia, mis seres queridos, momentos que sí me he perdido en el camino y que a veces no sabemos si sean los últimos y que al final he tenido que aprender a valorar, así como lo bueno y malo que te pasa. Ellos saben por todo lo que hemos pasado y lo hemos llevado en equipo, porque eso es mi familia para mí.
Alejandra viajará a Tokio, Japón a partir del 18 de julio, donde entrará en acción los días 27 del mes en curso, 4 y 5 de agosto, a la espera de realizar una de las mejores competencias en su historia como deportista mexicana.