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GUADALAJARA, Jal., 27 de julio de 2026. Tuna, calabaza, orégano, mezquite, verdolaga y aguacate, plantas que forman parte del paisaje y de la vida cotidiana del norte de Jalisco, están siendo transformadas en pigmentos y aceites naturales para la creación de obras artísticas, en un proyecto encabezado por investigadores del Centro Universitario del Norte (CUNorte) de la Universidad de Guadalajara que busca revalorar el conocimiento ancestral y la riqueza biocultural de la región.
La iniciativa nació a partir de la observación del artista colotlense Ricardo Urista, quien descubrió cómo la humedad resaltaba tonalidades naturales sobre plantas y rocas de los cerros de Colotlán.

Esa experiencia derivó en una colaboración con especialistas del CUNorte para investigar el potencial de los recursos vegetales de la región como materiales para la pintura.
La responsable del Laboratorio de Biotecnología del CUNorte y coordinadora de la Maestría en Estudios Transdisciplinares en Ciencia y Tecnología, Marta Fabiola Martín del Campo, explicó que mediante procesos de tecnología termosolar han logrado obtener pigmentos y aceites a partir de especies nativas.
“Estas tonalidades se deben a pigmentos que están clasificados dentro de los grupos fenólicos; por ejemplo, tenemos las betalaínas dándonos rosados, o tonos muy rojos o inclusive fucsia; la tuna roja también está dentro de esa gama; pero la tuna naranja tiene betaxantinas y estos compuestos dan tonalidades naranjas. Cuando hacemos el secado solar, retiramos toda el agua, elaboramos polvos de estos subproductos ya secos, muchos de ellos contienen antioxidantes, lo que favorece la perduración de los colores y matices”.
Los investigadores han trabajado con tuna verde y roja, cáscara y semillas de calabaza, orégano, mezquite, verdolaga y aguacate este último aún en fase experimental para desarrollar materiales que, además de ser sustentables, conservan una amplia gama de colores naturales.
Para el artista Ricardo Urista, estos pigmentos también representan una forma de fortalecer el vínculo entre el arte y la identidad de los pueblos originarios del norte de Jalisco, especialmente de la comunidad wixárika, al utilizar materiales provenientes del mismo territorio que inspira muchas de sus obras.
Hasta ahora ha creado alrededor de 60 piezas con estos materiales, entre ellas colibríes, maíces, escarabajos, retratos de personajes históricos y figuras prehispánicas. Aunque las pinturas ya superaron pruebas de exposición al sol y a la intemperie, el proyecto continúa en etapa experimental para evaluar su comportamiento a largo plazo.
Además de su aplicación artística, la académica Martín del Campo señaló que los pigmentos contienen compuestos antioxidantes con beneficios comprobados para la salud y que también podrían utilizarse como estabilizadores en alimentos, lo que abre nuevas posibilidades para el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad de la región.
Por ahora, los pigmentos y aceites naturales no se comercializan, ya que el equipo continúa con las pruebas necesarias antes de buscar su patente. Paralelamente, los investigadores desarrollan otros materiales derivados de plantas nativas, como papel elaborado con orégano.
El proyecto busca demostrar que la riqueza del norte de Jalisco no solo se encuentra en sus paisajes, sino también en los conocimientos tradicionales y los recursos naturales que, unidos a la ciencia y al arte, pueden convertirse en una nueva forma de preservar y difundir el patrimonio cultural de los pueblos originarios.




