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GUADALAJARA, Jal., 29 de noviembre de 2025.- Durante la apertura de la edición número 39 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, su presidente, Trino Padilla, subrayó que en un contexto global marcado por la inmediatez, la polarización y la fragilidad del debate público, el libro permanece como el espacio más firme para sostener el diálogo y el pensamiento crítico.
Padilla advirtió que en la actualidad “la palabra se vuelve efímera, la idea se sustituye por la consigna y la reflexión por la reacción”, por lo que el libro se erige como un territorio de resistencia intelectual. Señaló que leer implica detenerse ante la complejidad y aceptar que la verdad suele presentarse en matices.
Destacó que el libro es hoy “la trinchera de lo incómodo”, el lugar donde el pensamiento se atreve a formular preguntas profundas. Recordó que la lectura no es un acto de consumo, sino de voluntad: un ejercicio que exige dejar de lado la distracción para comprender antes de juzgar.
En su mensaje, Padilla también abordó los límites de la tecnología y de la inteligencia artificial: “Ningún algoritmo puede sustituir el diálogo entre un lector y una conciencia viva que habita en la página. La inteligencia artificial puede reproducir formas, pero no sentir el temblor de una verdad”.
Frente a este escenario, afirmó que la industria editorial tiene la responsabilidad de defender la pluralidad intelectual. Editores, autores y libreros, dijo, son “curadores de la diversidad”, y la bibliodiversidad es esencial para garantizar la libertad de pensamiento. Añadió que la censura adopta hoy formas más sutiles, desde la autocensura hasta la cancelación social, lo que hace del libro un instrumento crucial para proteger la audacia intelectual.
Padilla sostuvo que leer es construir pensamiento y que la democracia requiere ciudadanía crítica, capaz de comprender antes de opinar. Subrayó que los autores son memoria y conciencia del tiempo, y que su papel no puede ser reemplazado por algoritmos que imitan sin comprender.
Finalmente, celebró que la FIL, con Barcelona como ciudad invitada de honor, abra un nuevo espacio para el intercambio cultural y la defensa de la palabra. “Aquí, como en cada lector, la cultura no termina: apenas comienza”, concluyó, haciendo un llamado a seguir protegiendo el libro como refugio de la libertad humana.




