
Inician reuniones regionales para impulsar proyectos artísticos
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de marzo de 2016.- El historiador Miguel León-Portilla, quien recreó el proceso histórico de la Conquista en su obra “La visión de los vencidos”, fue reconocido como ciudadano distinguido de la Ciudad de México.
Fue el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien le entregó en el Salón de Cabildos del Palacio del Ayuntamiento, el pergamino respectivo al autor de “La filosofía náhuatl”.
El historiador agradeció el reconocimiento, se dijo “habitante de la ciudad” y dijo que lo que le ocurra a la capital le afecta a él.
En su discurso, realizado de manera improvisada, mostró sus conocimientos de historia y de poesía, dos materias que propuso deben estar implantadas en la ciudad.
Ejemplificó y dijo que al inicio de la calle de Madero, en el Centro Histórico, por el templo de San Francisco, se ubicaba La Casa de las Fieras de Moctezuma, y es algo que merece tener una placa para ser recordado, así como rememorar quién donó el terreno de La Alameda.
Respecto a la poesía, recordó que en la ciudad han nacido muchos poetas, pero mencionó dos en particular, a Sor Juana Inés de la Cruz y al único premio Nobel de Literatura mexicano, Octavio Paz.
“Somos tierra de poetas. La poesía es la mejor manera de filosofía, los poemas son chispazos de intuición que nos revelan que es la realidad”, expresó.
Asimismo, destacó que a la ciudad cuenta con un legado cultural por la población que ha recibido de todos lados. Fue en ese momento cuando se produjo un momento que causó la risa apenas dismulada de los asistentes, cuando se refirió a Édgar Elías Azar, a quien confundió con Arturo Elías Ayub.
Los presentes soltaron la carcajada, con excepción del presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, quien sólo hasta la segunda mención al mismo tema ya esbozó una sonrisa.
León-Portilla mostró su amor a la ciudad de México y afirmó que sólo tres ciudades han nacido y crecido en el pensamiento de los dioses: Jerusalén, Roma y la ciudad de México.
“En tanto que dure el mundo no morirá la gloria de la antigua Tenochtitlán”, dijo, exultante.