GUADALAJARA, Jal., 19 de junio de 2016.-Alejandro y Sergio viven desde hace nueve años en su domicilio actual. Recuerdan que cuando sus vecinos se enteraron de que buscaban un bebé, recibieron opiniones a favor y en contra.
Sergio sonríe y platica cómo “el día que llegó a la casa, esto se convirtió en la vecindad del chavo con los vecinos y los letreros de bienvenida Tamara”, acompañados de cinco familias, las cuales dicen, “siempre han estado al pendiente y con eso demostraron el cariño que sentían por nosotros y quisieron arropar también a la bebé”.
Por otro lado, admitieron que tomaron una postura “de precaución” respecto al primer festival escolar que se presentó, el de la madre, ya que “si no Tamara participaba y nosotros no podíamos estar, la niña no asistiría”. Aunque relatan que lo que encontraron como respuesta de la institución fue apertura a la situación y lo catalogaron como un caso especial señala la pareja.
Resaltaron la substitución de los festejos del día del padre y madre por el día de la familia, que ya comienzan a hacer algunas escuelas de educación básica y calificaron la medida como una mucho mejor estrategia para procurar que el niño no sienta ese estigma de no tener padre o madre o porque no pueden asistir a los festivales, así, “puede ir la mamá o el papá, la abuelita, la tía o el hermano (…) entonces, al día de la familia van las personas que están a cargo de la criatura”.
La naturalidad de los roles de género es otra de las circunstancias que confunde a la sociedad, dicen los entrevistados, mientras explican que existen diferentes sectores que continúan pensando y difundiendo que un matrimonio homoparental confunde a los niños entre quien es la mamá o el papá.