GUADALAJARA, JAL.,21 de agosto de 2019.- La armonía que se presumía al interior de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados es opacada por una confrontación y acusaciones directas de corrupción entre diputados morenistas que involucran al polémico legislador Sergio Mayer.

Durante la comparecencia de la titular de la secretaría de Cultura, Alejandra Frausto, ante la comisión de Cultura en San Lázaro, la diputada federal por Puebla Inés Parra acusó al presidente de la mesa directiva de dicho órgano legislativo, Sergio Mayer, de recibir moches a cambio de asignación de recursos para supuestos proyectos culturales.

Fue en la última ronda de preguntas cuando la diputada morenista, quien también es secretaria de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, lanzó lo que llamó una proclama señalando que existe un desequilibrio presupuestal porque no hay un proyecto adecuado en este rubro, lo que, dijo, aprovechó la directiva de la comisión para manosear el presupuesto de 2019.

“Se tiene un desequilibrio financiero y presupuestal en cultura, lo atribuyo a que no se ha presentado un programa efectivo de parte de la secretaria de Cultura, con un diagnóstico, pronóstico y objetivos, este vacío fue aprovechado de manera desaseada y poco trasparente por la directiva de esta Comisión de Cultura que manoseó de manera indebida el presupuesto de cultura.

«Por el clientelismo político de varios diputados de esta comisión que siguieron en la vieja práctica del intermediarismo, se metió mano al presupuesto de cultura por la directiva de esta comisión, de manera poco clara, manipuladora y unilateral desequilibrando el presupuesto del programa S-268”, acusó la poblana.

Enseguida, Mayer interrumpió a la diputada, a quien trataba de decirle que era una comparecencia y que debía hacer una pregunta a la funcionaria federal, por lo que Inés Parra le indicó que hacía uso de su derecho de la voz y podía expresar su inconformidad.

Fue al término de la reunión cuando Sergio Mayer fue cuestionado por los medios, quien claramente molesto y esquivo, rechazó las acusaciones, exigió que se presenten pruebas y que se le ofrezca una disculpa pública.

“Yo no tengo nada que responder, el que acusa tiene que comprobar ¿no? No tengo nada que responder, si ella tiene información vayan a preguntarle ¿no? Yo no tengo nada que responder de algo que no sé de qué están hablando, la comisión no hace uso de recursos, solo aprobamos el presupuesto”, dijo tajantemente sin detenerse ante los medios.

Enseguida, salió la diputada Inés Parra, quien habló ante los medios y afirmó que, de acuerdo a los dichos de los propios beneficiarios con recursos para casas de cultura, primordialmente en Tabasco, el presidente de la Comisión les pidió pagos del 30 por ciento del equivalente al monto que se les otorgaría.

“No es posible que algunos recibieron hasta cinco millones de pesos para la construcción de solo ocho o cinco casas de cultura (…).

Lo dicen los mismos que fueron beneficiados, algunos manifiestan que fueron beneficiados porque el presidente Mayer les pidió un moche.

No hay necesidad de ir a tantas pruebas, vean los números, que sí hay un desequilibrio en el presupuesto.

«¿Sabe cuál es el moche que piden? de 30 por ciento de obra, principalmente los de la construcción de casas de cultura, elefantes blancos por eso yo mencioné, ellos lo dicen, los que fueron beneficiados”, aseveró.

Y aclaró que la acusación es directamente contra Sergio Mayer porque es el que preside la mesa directiva de la comisión y es el que ha sido señalado por los propios beneficiados, y dijo desconocer si el resto de la mesa directiva esté involucrado, aunque refirió que tiene entendido que alguno han influenciado en este reparto de recursos.

Pero este no fue el único desencuentro, pues el mismo Mayer protagonizó otro con su compañera de bancada, María de los Ángeles Huerta en plena comparecencia, a quien le impidió utilizar la palabra por no estar anotada en la lista de oradores.

De forma cortante y para algunos autoritaria, le dijo a la diputada Huerta que debería leer el reglamento de la Cámara, el cuál citó, para dejarle en claro que los formatos de las reuniones y comparecencias se deben respetar al pie de la letra.

Posteriormente y en tono casi grosero, le pidió a la morenista, que de pie y a gritos intentó hacerse escuchar, que si no estaba de acuerdo con el formato se retirara de la reunión, “si no está de acuerdo en el formato, meta su iniciativa, ¿ok? bueno, no sirve de nada que lo exprese ahorita.

«El artículo 199 de nuestro reglamento, a ver, para que se ponga a leer un poco, el formato de las comparecencias… ¡Moción de orden y le pido que si no va a respetar la comparecencia, se retire por favor!”, manifestó en tono molesto.