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GUADALAJARA, Jal., 29 de noviembre de 2023.- Ya sea por vergüenza o por miedo no suele denunciarse, por cada caso que se conoce de violencia vicaria, hay tres que permanecen en las sombras, destruyendo la vida y las emociones sobre todo de mujeres e hijos.
Se conoce como violencia vicaria las acciones que cometen los padres en contra de los hijos para hacer daño a sus parejas, sin embargo, las principales víctimas son los menores de edad, suelen ejercerla más los hombres, pero también hay casos de madres violentas, la psicóloga clínica y forense Sonia Vaccaro, quien presentó un libro sobre el tema en la FIL, compartió algunos datos de cómo afecta esta problemática en México de acuerdo con encuestas de colectivos feministas.
“El 85 por ciento de las mujeres percibe a la violencia vicaria como una violencia que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos, en especial por medio o a través de sus hijas a hijos, el 86 por ciento de estas madres vivió y padeció esta violencia vicaria en algún momento de su vida en común con algún maltratador, el 76 por ciento vive actualmente y padece la violencia vicaria y el 67 por ciento de las mujeres fueron amenazadas con la frase Te quitaré a los niños”.
Advirtió cómo las niñas y los niños también sufren de esta violencia vicaria dejando graves secuelas emocionales, porque son testigos de las agresiones y amenazas que sufren las madres.
En México ya fueron aprobadas en 28 congresos estatales diferentes leyes que castigan la violencia vicaria, pero no es suficiente, porque al ser un problema tan complejo presenta múltiples variaciones, se puede ejercer de manera económica, negando las pensiones alimenticias, puede negarse atención médica a los hijos, pueden ser amenazas utilizando a otros miembros de la familia o abogados, y los casos más graves son las agresiones físicas.
Durante su exposición en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, expuso el caso de Ángeles González Carreño de 2003, quien, al divorciarse, su ex esposo la amenazó con lastimarla donde más le doliera, y terminó por cumplirlo al quitarle la vida a su hija de tan sólo siete años de edad.