
La Ahogada, el que la prueba se pica
Santa Lucía, los empresarios y la oposición inexistente…
Luego del resbalón considerable del comunicado oficial del Gobierno de México, redactado por la prístina inteligencia del titular del ejecutivo y por la asesoría de Jesús Ramírez, su eco de cabecera, la popularidad del Primer Mandatario sigue a la baja, aunque con décimas de punto solamente.
Ante la inminente llegada del proceso de revocación de mandato, el régimen requiere oxígeno en materia de legitimidad para proyectos políticos de mayor envergadura. Estos podrían ir hasta la reelección, si las cifras le van de maravilla, o al menos la fuerza política para la desaparición de instituciones adversas como el INE, si los resultados fueran vinculantes, o el debilitamiento del poder judicial, si hay cifras mayoritarias.
El tanque de respiración artificial lo da el aeropuerto de Santa Lucía, pero sobre todo, el sometimiento del sector empresarial a través del Consejo Coordinador Empresarial y sus líderes. Santa Lucía está ya listo. La eficiencia militar se verá en las ponderaciones positivas del aeropuerto, la ineficiencia gubernamental, en las negativas, como la carencia de vialidades, la todavía falta de aprobación para vuelos procedentes de los Estados Unidos (eso sí, llegará uno de Venezuela con tal de justificar la etiqueta de “Internacional” del aeropuerto Felipe Ángeles, por si a usted le interesa saludar al presidente Maduro, o hacer negocios en este país sudamericano), o el caos que podría traer en el espacio aéreo de la CDMX la operación simultánea del Felipe Ángeles y el Benito Juárez.
Sin embargo, los empresarios legitiman Santa Lucía en particular, y al régimen en general. Como en los mejores tiempos del priismo, agachan el testuz a la orden del amo, después de todo él es quien reparte los huesos y las croquetas. Los dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial, esos mismos que renegaron por la cancelación de Texcoco, ahora aplauden vigorosamente la puesta en operación de Santa Lucía, y con ello le dan una bocanada de aire puro, indispensable para el régimen en estos momentos. Con ello, el Presidente López Obrador se anota un importante triunfo político, y el sector que, al menos en el papel es el enemigo acérrimo de clase, se agacha en reverencias y genuflexiones ante el poderoso.
El asunto no es menor. La oposición, en este caso el PAN, tiene que tomar como banderas los reportajes de Loret para cuestionar al régimen, ya que por sí solos son incapaces. El activismo de Frena, y otros ingenuos que promueven el voto en contra de Andrés, solamente harán vinculantes los resultados de la revocación. Los miembros prominentes de mafia del poder avalan y aplauden el primer mega proyecto gubernamental que sale a la luz. Al fin y al cabo llegaron en helicóptero a la supervisión final de las obras. Lejos quedaron aquellos líderes empresariales, que luego serían el germen de neo panismo, pero que se distinguieron por su oposición acérrima al sistema priista, como Manuel J. Clouthier del Rincón, o Emilio Goicoechea Luna. Hoy el presidente somete a los empresarios, mantiene desarticulada a la oposición, y aspira oxígeno puro con la próxima inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.
No en balde su combate implacable y feroz a los periodistas. La única oposición real que tiene es la que ejercen algunos comunicadores.
Las opciones de hoy:
a) Santa Lucía podría ser piedra de base para le recuperación de la popularidad de Andrés, en el momento más oportuno.
b) La demostración de poder presidencial, al someter a los líderes empresariales (Slim incluido días atrás) es un triunfo previo al proceso de revocación de mandato que manda una señal a los dirigentes empresariales opositores como Claudio X. González, o Eduardo Fernández. El presidente frena a la derecha y la divide, antes de que FRENA lo pretenda detener.
c) La popularidad del presidente ya está suficientemente erosionada con la casa gris, Gertz Manero, la inseguridad, la violencia, la inflación, el antifeminismo y los ataques contra periodistas. Es en la sociedad civil y no en el espaldarazo empresarial al primer mega proyecto en dónde opera la aceptación social. En consecuencia, la recuperación de la aprobación hacia Andrés, no pasa por Santa Lucía.