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Lemus pide a Congreso no votar a escondidas iniciativa de infancias trans
Gobierno de saliva (primera parte)
Ante el descrédito infame de Hugo López-Gatell y del cartonista “El Fisgón”, uno de estos voceros espontáneos del régimen, quienes acusaron de “hacer una telenovela” o “crear un montaje” a los padres de los niños con cáncer, el Gobierno Federal tomó al fin cartas en el asunto…en el discurso como siempre.
Las versiones, a cual más de crueles, empezaron a desmoronarse en cuanto contrastaron con la realidad. Los niños con cáncer, y los pacientes adultos que sufren esta severa enfermedad, siguen sufriendo la agonía del desabasto de medicamentos, producto de aquel capricho en el que el gobierno federal acusó de malos manejos al sector salud, y enjuició mediáticamente a la empresa farmacéutica jalisciense, Laboratorios Pisa.
Como estrategia de control de daños, el presidente López Obrador echó mano de su secretario de salud, Jorge Alcocer, para anunciar a la nación que “ya terminó el desabasto de medicamentos”, pero sin corrupción. Y para no perder la costumbre, el discurso oficial se convierte en “palabra de dios”, cuando se pronuncia desde el púlpito tempranero del régimen. Un dogma de fe en el que todos los ciudadanos del pueblo sabio y bueno deberemos confiar a pie juntillas. Ya lo dijo el líder, luego, es verdad inconmutable.
Claro que para los fanáticos ensoberbecidos del primer magistrado de la nación, la palabra de su líder basta. Sin embargo, estos decretos de saliva parecen chocar, tercamente, en contra de los hechos, que parecen ser más necios aún que el mismísimo presidente, lo cual ya es mucho decir.
Los padres de familia de niños con cáncer o los pacientes que sufren alguna enfermedad y requieren medicamentos, están al margen de la política y, con seguridad, les importa un pepino si la corrupción ya acabó en el sector salud, o si sigue imperando. Lo que les urge es que haya abasto de medicinas para ellos, o sus familiares.
Habrá que ver si el presidente, una vez más, ingresa al “mentirómetro” y con su absurda negación de los “otros datos”, intenta únicamente evitar el descrédito de su persona (primerísima prioridad nacional) y a su gobierno (segunda prioridad nacional) con una cortina de humo, o más bien dicho, de saliva. Si los tercos hechos de la necia realidad le desmienten, López Obrador habrá sembrado en el desierto y habrá lanzado un fuerte búmeran en contra de su propio gobierno.
Ojalá, por el bien de todos, en primer lugar, de los enfermos de cáncer (enésima prioridad nacional), que el desabasto se haya realmente corregido y el discurso aterrice en los hechos. Ojalá también por el propio régimen, que ahora si podría presumir de un logro más allá de la saliva, que podría entrar en la realidad tangible. Ojalá también por el saneamiento de la corrupción, pero de este tema, ya versaremos en una próxima entrega…
Las opciones se reducen en esta ocasión:
a) El desabasto se ha corregido, sin corrupción. al fin el discurso se corresponde a los hechos
b) El presidente anuncia pomposamente asuntos que solamente existen en el discurso oficial y en “otros datos” que amenazan con acercarse a los peligrosos linderos de una realidad paralela que solamente se aprecia en la mente del primer mandatario.