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Visión Financiera
Aquel que no entienda dónde está parado, que se vaya. Así de contundente. Así de sencillo. Ni siquiera hay necesidad de darle muchas vueltas. Chivas ha tenido, a lo largo de su historia, futbolistas que no necesariamente eran los mejores técnicamente, los admitió quizá porque compensaban eso dejando el alma por los colores. Lo que no puede permitir es que vistan esa sagrada playera jugadores que no comprendan su grandeza.
El Guadalajara no es como cualquier otro equipo de futbol. Su trascendencia social va mucho más allá. Es motivo de alegría o de tristeza para millones de personas. Y eso debe respetarse por encima de cualquier otra cosa. Porque la afición, la más numerosa de nuestro balompié, es lo más sagrado de este rebaño que puede resistir sequías deportivas, pero no debe tolerar faltas de respeto.
La imagen vista al final del Clásico frente al América raya precisamente en eso: falta de respeto. Así fue percibido por diversos ex jugadores de Chivas, que en su momento sudaron sangre si era necesario con tal de defender la camiseta. Que Oribe Peralta y Uriel Antuna aparecieran en la televisión platicando y riendo junto a futbolistas de las Águilas, justo después de la derrota, causó indignación en muchos.
Una rivalidad tan grande se debe respetar. Una camiseta tan grande como la rojiblanca se debe respetar. Y sobre todo, una afición tan noble, entregada y amorosa como la del Rebaño Sagrado se debe respetar. El que se pone esa camiseta, debe entender dónde está parado y todo lo que representa el escudo que lleva a la altura del corazón. Si no, que se vaya.
Entender y respetar el dolor de 40 millones de aficionados es una obligación para cualquier jugador que llega al Guadalajara. Después de perder un Clásico tal vez a ellos no les duela. Quizá les da lo mismo: total, en la quincena su cuenta va a recibir exactamente el mismo dinero que si hubieran ganado. Pero empatizar con el dolor de los seguidores que sostienen la grandeza de este club tendría que ser menester obligatorio.
Es por ellos que deberían pensar dos veces este tipo de cosas antes de hacerlas. Ojo, que tampoco se pide que después de perder un Clásico vayan y le escupan la cara al primer americanista que se topen. O que vayan a provocar una bronca. Caer frente al América no es una guerra… es un funeral. Y nadie se ríe en un funeral. Si ver morir en 90 minutos el orgullo de Chivas no les duele, por lo menos que respeten el sentimiento de quienes sí lo sufren.
No está mal tener amigos por aquí y por allá. Tampoco es una tragedia ser un “buen perdedor” capaz de ser amable con el adversario. Para un partido cualquiera, igual y no pasa nada. Pero un Clásico es cosa aparte. Se dice siempre en las semanas previas, pero al parecer sólo lo declaran de dientes para afuera. En el fondo, algunos en ese plantel no tienen idea de lo que significa esta clase de partidos para los aficionados.
Pueden ser caballerosos o hasta amigables con el rival. Que les inviten un café para platicar sobre sus vidas y reír… pero un día después, cuando nadie los vea. Estaban en la cancha, el orgullo recién acababa de morir y el funeral para millones de personas a quienes sí les duele perder un Clásico apenas comenzaba. Y nadie ríe en un funeral. Si no lo entienden, tomen sus cosas y váyanse.