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Jalisco buscará alianzas estratégicas con Colombia en Vitrina Turística
GUADALAJARA, Jal; 8 de noviembre de 2018.- La recomendación para este fin de semana incluye hermosos paisajes en la región donde nace el Lago más grande de México y tercero de Latinoamérica; encontraremos gastronomía, contacto con la naturaleza y turismo cultural.
Nuestra ruta nos lleva a donde se forma la cuenca más importante de México: el sistema Lerma- Chapala-Santiago, en los municipios de La Barca, Jamay y Ocotlán.
El río Lerma llega a Chapala por La Barca, donde aporta su caudal en el inmenso Lago, que se beneficia además de otros afluentes y escurrimientos pluviales.
La Barca hace frontera con Michoacán y se ha vuelto una próspera comunidad, sustentada en el comercio y la agricultura.
En esta ciudad ribereña destaca la parroquia de Santa Mónica de La Barca, que data del siglo XVIII, con fachada de cantera rosa, portada con nichos que albergan esculturas de San Pedro, San Pablo, Santa Mónica y San Agustín.
Al centro, presenta un altorrelieve de la Virgen de Guadalupe. La obra se comenzó en 1780 por los padres agustinos y terminó en 1797.
Otro templo de arquitectura interesante es La Capilla de San Nicolás Tolentino, que fue levantada entre los años de 1660-1667, es de una sola nave con arcos, altar neoclásico, campanarios de dos cuerpos y cúpula típica de la orden Agustina. Es interesante también observar la casa del “Burro de oro”, mote que recibió un próspero funcionario del efímero Imperio de Maximiliano.
El Río Santiago nace en Ocotlán. Kilómetros adelante forma las Barrancas de Tonalá, Oblatos, Huentitán, San Cristóbal, y Tequila; se interna en Nayarit y brinda dos importantes presas hidroeléctricas: Aguamilpa y El Cajón.
En Ocotlán es paseo obligatorio recorrer el atractivo malecón a orillas del Río. El centro presenta una parroquia interesante, dedicada al Señor de la Misericordia y un Palacio de Gobierno digno de ser conocido. Además cuenta un importante museo regional de antropología e historia que exhibe piezas de las culturas que poblaron la ribera de Chapala.
En el centro hay una extraordinaria botica, que tiene de todo, y en la que el comprador retrocede en el tiempo, ya que los productos están acomodados como se colocaban las sustancias que expendían en estas boticas, muchos años atrás.
Ocotlán cuenta con una considerable flota pesquera y es toda una aventura subir acompañando a los pescadores ocotlenses, que lanzan sus redes, como las describiera en su inmortal canción el compositor jalisciense Pepe Guízar, con el objeto de dar con el más preciado de todos los productos, el pescado blanco, que por aquí aún se pesca.
Las pequeñas lanchas de remos, las complejas rutinas de soltar y atar redes y la emoción de capturar especies útiles para el consumo, como bagres, tilapias y lobinas, hacen de esta, toda una experiencia. Además las luces de la mañana convocan a las lentes de los más entusiastas fotógrafos.
Para las personas con inclinaciones místicas o espirituales, Ocotlán cuenta con el Foco Tonal, un lugar en el que la energía se concentra, con los consecuentes beneficios para los seres de conciencias más despiertas.
Y para probar las delicias que capturan los pescadores, visitamos Jamay. Una risueña población limítrofe con el Lago, muy cercana a Ocotlán y La Barca.
Su atractivo principal son los restaurantes, con hermosa vista al Lago. Aquí se puede gozar del clásico pescado blanco, el caldo michi, preparado a base de bagre, y los no menos típicos charales.
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